Fatmagul

fatmagul

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

No hay duda que Fatmagul ha captado la audiencia puertorriqueña. Ven como nuevo algo que se produjo hace algunos años y cuya trama se puede anticipar si cambia de canal o visita el internet.

El tema es triste; una jóven es abusada por jóvenes envueltos en noche de alucinaciones con droga y licor. Su fracasado noviazgo, el trauma de ella, de su novio, de uno de los actores pasivos de la violación y de los ricachones que trata de negar, ocultar, cambiar las versiones, comprar personas y cometer cuanto delito puede haber para salvarse de la situación. Paralelo a eso vemos esa alma noble que no participó en el vergonzoso acto pero que fue autor pasivo. Ese personaje ha sufrido las consecuencias de los efectos en el carácter de la traumada víctima Fatmagul, pero va haciendo que ella retorne la fe en una vida futura promisoria.

En el proceso de la novela que  se nos pueden saltar las lágrimas de la indignación y de ver tantas injusticias que surjen de la trama. Pero también nos cautivan las costumbres  y estilo de vida en Turquía. Además, el libreto va dirigido a obtener justicia poética y real.

Si bien es un enlatado, no produce empleos en Puerto Rico y es un novelón que nos esclaviza dos horas diarias, tengo que decir que presenta nuevos elementos que como otras novelas como El Clon, Aroma de Cafe, Simplemente María y otras de todos el mundo que hemos visto en Puerto Rico, provoca que le dediquemos tiempo y que nos cautive.

Las novelas son arte. Si bien es cierto que la mayor parte de ellas son livianas, esta no lo es. Carga con distintos escenarios y situaciones y unos actores con carisma, que no sabemos lo que dicen porque es traducido, pero cuyos parlamentos son interesantes y las tomas  de los actores y los escenarios, convincentes.

La novela (culebrón en otros países) es un exitaso. Todos hablan de ella. Hasta una chuletas a la Fatmagul se han inventado en un restaurant, posiblemente inspirado en el trabajo que tiene el personaje. Al menos son dos horas que no nos enteramos nada de la crisis económica y de los desaciertos de los políticos en año de elecciones.

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