
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
A veces los agradecimientos a personas que se ocupan y preocupan de los demás se quedan en el tintero o son verbalizados tan rápido que a algunos se nos pasan y el resto de las personas no lo internalizan.
El pasado sábado hubo una de tantas actividades que se celebran en nuestra ciudad. Algunas con carácter deportivo, representativas, de ayuda social, médica o de toda índole la gente las espera y las celebra de una forma a veces automática, como si fuese una obligación hacerlas. Nos olvidamos, empero, que detrás de toda la logística hay empleados municipales y hasta voluntarios que quieren que las cosas se hagan, que disfrutan del servicio público y que se esmeran, más allá de su deber, en darle satisfacción a los demás.
Recientemente fui a donar plaquetas para mi madre al Centro Médico. La persona que me entrevistó, Rafael, fue quien me extrajo sangre en abril de 2015 en Casa Portela en ocasión de una sangría y con quien tuve un buen diálogo mientras realizaba sus funciones. Pude ver en dos ocasiones un espíritu de servicio más allá de su trabajo.
Recuerdo a Maria del Carmen García, hoy retirada, con el gusto conque se esmeraba para servir a los demás aun fuera de su horario regular y con una terrible enfermedad que invadió su cuerpo. Ella se fue al retiro, pero quedan otros y otras que siempre les vemos con ese entusiasmo y dando lo mejor de ellos.
En el antiguo Diario al final de año siempre escogíamos a empleados públicos y personas de la comunidad y el comercio como ejemplos de dedicación. Uno de ellos, Manolo Joy, como Intendente del pueblo es un respetable y eficiente trabajador. Un hombre de un buen carácter que le da placer inmenso que su ciudad esté al día para los visitantes y residentes. Hay otro, empleado de limpieza, que siempre que me ve, me echa la bendición. Otros me sonríen, me dan la mano, comparten momentos breves o me visitan cuando pueden, brindando preciado oxígeno emocional y espiritual a mi vida.
En la Noche de Talentos 2016 reseñamos algunas personas en forma genérica. En justo aprecio, es menester aclarar y ampliar.
La actividad fue coordinada por la Casa de la Juventud, con la participación de la dama Lourdes Bello quien recibió la ayuda y colaboración del personal del Teatro América. Esos que hacen la maravilla de que el teatro esté listo cada día, y a veces más de una vez al día y que operativamente funcione como un reloj suizo es la responsabilidad y el placer de David Muñoz, Julio Dávila, José Figueroa, Carmen Padró, Félix, conocido como Chino y el grupo de ujieres que en esa ocasión fueron parte esencial para el éxito del mismo. También hay que acreditar a la señora Denise Sánchez de la Casa de la Juventud y al excelente fotógrafo Ricardo Salvá. La dirección de Sheila Cruz, tras bambalinas, siempre tan efectiva y responsable.
Son gente que repetidamente hacen lo mismo para distintas ocasiones. Siempre el mismo esmero, dedicación y amor por lo que hacen. Un tiempo que nos ofrecen para que la sociedad que todos vivimos, sea felíz. No los olvidemos.