Celebrando 240 años de nuestra existencia

EDV_FOTO_PORTADA_LIBRO_DE_VEGA_BAJA_SU_CULTURA_Y_SU_HISTORIA-253x270-297x355Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Thomas Jimmy Rosario MartínezRecibí una invitación del comité que el alcalde Marcos Cruz Molina ha constituído para la celebración del aniversario 240 de la fundación de Vega Baja. Aunque no se me invitó en primera instancia y he diferido del enfoque inicial que tuvo la idea de la celebración, habré de cooperar en lo que se me pida, como siempre lo he hecho desde la administración del alcalde Rafael Cano Llovio.

Con esta oportunidad, los vegabajeños podemos ampliar nuestra propia concepción de la historia local y de educarnos sobre las distintas realidades y dimensiones en que se puede exponer y contar nuestro pasado. Los miembros de la Escuela de la Historia Vegabajeña sabemos que hay mucho por estudiar, analizar  y aprender de las distintas fuentes de la historia y de los que se dan a la tarea de historiar, por lo que toda oportunidad es importante aprovecharla.

Si se concibe la historia como una actividad dinámica, como debe ser, el cronismo actual debe ser objeto de celosa conservación permanente y no dejarse para recoger los pedazos que queden en el futuro. La mejor manera de conservar la historia en nuestro tiempo es pues, dejar la mejor constancia y evidencia posible de nuestras acciones para facilitar la creación de historias completas y más vinculadas a la realidad que las que heredamos. Con ese norte se debe comenzar.

Yo desconozco la agenda del Comité. Sé de todas las actividades que tiene la administración y de la cual soy parte de algunas, muy buenas todas, pero no creo que necesiten crear un comité para algo que pueden manejar desde la oficialidad de sus funcionarios y empleados municipales. He leído la pieza legislativa que permite la celebración y las expresiones del alcalde Marcos Cruz Molina y creo que es una buena idea, pero hay que darle forma y sustancia. En esto tengo alguna experiencia pues con un escrito que publiqué en el semanario TAINO en 1972 motivé y ayudé a preparar la celebración bicentenaria de hace cuarenta y dos años. Las memorias que se levantaron en aquel momento se conservaron para siempre aun con algunas ideas que nunca se materializaron o dispensar créditos a personas que aportaron mucho y que son desconocidas.

La celebración de los 240 años debe comenzar a expresarse correctamente cómo se dice en letras. Sabemos cómo se escribe en números y que en letras decimos el doscientos cuarenta aniversario. ¿Termina en avo o en arto? Si para los doscientos años dijimos que era bicentenario, ¿como lo llamamos ahora?

Otras preguntas que nos hacemos es ¿qué es lo que celebramos y qué evidencia hay para celebrarlo? ¿Es 1776 la fecha correcta de la fundación que se pretende celebrar o es un error histórico que hay que rectificar?

Y desde luego debemos preguntarnos: ¿porqué celebramos?

Ser un pueblo festivo es una meta que la actual administración está logrando. Para complementarlo y darle continuidad y perpetuidad, es necesario darle sentido a lo que hacemos. Que la celebración no parta de la fiesta sino que la fiesta esté justificada por razones justificadas y con sentido.

Lo que sabemos no es suficiente. Hay que indagar más y darle un giro inclusivo a nuestra historia antes de aventurarnos a una conmemoración incompleta. En el proceso, podemos reflexionar y trazar nuevas metas para el futuro. Como una deducción razonable es la celebración de los dos centenarios y medio, o sea los doscientos cincuenta años, un plan a largo plazo (tal vez decenal) debe ser parte de nuestra celebración de un año, que es el término como ha sido concebida por la autoridad municipal. De esa manera, todos los puntos importantes pueden tener su oportunidad en este breve encuentro.

Debemos ser celosos con la historia de nuestra ciudad porque siempre será el centro de la cohesión de nuestros propósitos. Los gobernantes, la economía, la política y hasta las leyes pueden cambiar, pero lo único inmanente y a la vez trascendente será el estudio de nuestro pasado para perpetuar nuestra existencia y darle forma al futuro. Esta es la gran oportunidad que menciono. Tenemos que mantener el diálogo abierto, porque es un tema que nos interesa e incumbe a todos.

Voy optimista a la reunión a la que se me ha invitado. Es un  honor ser incluído y es un honor servir.

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