Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En el mundo no hay absolutos. Por cada anverso, hay un reverso. En la política se les llama a los incumbentes y los opositores, las dos caras de la moneda. A veces cualquiera de los lados tiene aliados y justifican de una manera u otra las posiciones encontradas.
El incumbente en Vega Baja es el Partido Popular Democrático. Desde 1941 (y posiblemente desde antes con otros nombres pero con las mismas raíces) ha ganado las elecciones de 1940, 1944, 1948, 1952, 1956, 1960, 1964, 1968, 1972, 1980, 1984, 1988, 1992, 1996, 2000 y 2012.
El Partido Nuevo Progresista ganó las elecciones de 1976, 2004 y 2008. En 1976 el alcalde popular Luis Meléndez Cano fue reelecto, aunque ganó el Partido Nuevo Progresista y dominaron la Asamblea Municipal. El candidato penepé Edgar Santana, que había perdido en el año 2000, ganó las elecciones de 2004 y 2008. El y su sucesor Ivan Hernández han sido los únicos alcaldes del Partido Nuevo Progresista.
Los factores son tema para otro momento, lo que importa son las probabilidades históricas a base de la frecuencia en el aprecio del pueblo mediante resultados electorales. Este ejercicio lo hemos hecho antes, pero con un enfoque distinto. Estando el Partido Popular en el poder municipal con un incumbente que va a revalidar, la probabilidad de ganar el Partido Nuevo Progresista, es cero, pues los incumbentes populares, o sea, Angel Sandín Martínez, Rafael Cano Llovio y Luis Enrique Meléndez Cano revalidaron bajo la insignia de este partido. A Marcos Cruz le asiste,

pues, una probabilidad de cien por ciento de revalidar a base de este supuesto. En 1972, Cano Llovio quiso revalidar pero lo hizo bajo el Partido del Pueblo pues su partido no le dió paso a su aspiración. En 2008 Luis Meléndez Cano se postuló pero ya no era incumbente. La matemática, pues, no falla.
Entremos ahora a las variables. En el nivel estatal, el Partido Popular está en un nivel bajo de aprecio por los electores. Eso lo percibimos diariamente, es el tema de los politólogos, comentaristas y la gente que opina. Hasta los mismos populares lo expresan por lo bajo y muchos de los líderes lo aceptan.

Se percibe una derrota si el actual gobernador vuelve a postularse. No parece que haya alguna persona de importancia que lo oponga y es lógico pensarlo porque los mismos que tienen alguna fuerza están en entredicho por sus actuaciones apoyando al gobernador en las decisiones que ha tomado.
La probabilidad del gobernador, en escenarios iguales en los últimos tres cuatrienios es que no es reelegible. Sila Calderón se retiró y Aníbal Acevedo y Fortuño, que eran incumbentes, perdieron al volverse a postular. Convenientemente, García Padilla deberá echarse a un lado y el Partido Popular deberá apoyar a un candidato externo, que podría ser David Bernier. Pero en la última oportunidad que un segundón en el gobierno se postuló para gobernador, que fue Hector Luis Acevedo, que era alcalde de San Juan, éste perdió, por lo que su oportunidad podría ser también cero. No considero a Acevedo Vilá un segundo cuando ganó ya que no tenía funciones de poder ejecutivo, sólo era legislador en la Cámara de Representantes.
El PNP tiene que escoger a un candidato idóneo para ocupar el importante puesto de alcalde, debe tener una plataforma de acción creíble y personas respetables para los puestos de legisladores municipales. Si Marcos Cruz es candidato a reelección deberá examinar cuánto de los números por los que ganó de ventaja le quedan o si ha aumentado su base, lidiar con los chantajes de los ciudadanos que si no le dan lo que piden en año eleccionario, lo atacarán públicamente y a defenderse de los señalamientos negativos de sus adversarios. Deberá tener una óptima condición física y mental para por primera vez en su vida ser un incumbente a reelección, con la carga doble que eso supone.
En el camino a la predicción o la consecución de la meta, hay innumerables variables que cambian de día a día, pero los escenarios se van construyendo al caminar la ruta. En política nunca se deja nada al azar ni se confía en la suerte porque en ambos conceptos no se conocen las reglas de alcanzar el éxito. Destinos fortuitos no son, por lo tanto, parte de esa ciencia social. La percepción de la persona, sus pensamientos, su experiencia, sus actuaciones y su integridad son las que toman los votantes como punto de referencia.