A un paso de una tragedia

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Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

De niño, vi varios accidentes relacionados con las máquinas de diversión en las Fiestas Patronales que colocaban frente a mi hogar, donde ubica la Fotografía Rosario. En otros pueblos, hubo personas que se cayeron de La Estrella o de los Platillos Voladores, niños y adultos pinchados por la fuerza de los equipos. 

En 1977, junto a mi padre y el historiador Luis de La Rosa, observamos y calculamos el espacio entre los asistentes a la Plaza de Recreo en el momento en que el espectáculo de mayor atracción de estaba celebrando. Mi padre tomó fotografías desde el techo de la Casa Alcaldía en aquella ocasión, hoy día pendientes de catalogar en la Fototeca Jimmy Rosario.

Como consecuencia de nuestro estudio en aquella ocasión, solicité del Presidente de la Asamblea Municipal, Agapito Rosario, que tomara medidas para resolver el problema de los peligros que entrañaba contener tanta gente en tan poco espacio. Las máquinas fueron excluídas de la celebración y eventualmente las fiestas se cambiaron para el Estacionamiento Público del sector oeste del pueblo.

La nueva generación, encarnada por el alcalde de nuestra ciudad, no conoce de esta historia y han elegido celebrar las Fiestas de Pueblo con máquinas y espectáculos en un mismo lugar. Ya no concurren tantas personas como antes, por lo que no hay, en sustancia, los peligros de hacinamiento. Pero el de las máquinas prevalece.

El primer día de las Fiestas de Pueblo de este año, nos percatamos que la cola del helicóptero, una de las atracciones, rozaba los cables de tendido eléctrico de la Calle Acosta. Se lo comunicamos a los machineros y llamamos al 911. Dos legisladores municipales, entre ellos el Sargento Martínez Santos de los Bomberos de Vega Baja, son testigos presenciales. Nadie vino esa noche y siguió todo como si nada pasara. Afortunadamente, no había viento, por lo que nunca hubo el temido roce que pudiera haber culminado en tragedia.

Al otro día tampoco vino la Autoridad de Energía Eléctrica por lo que dos machineros, arriesgando su vida, se subieron al Edificio Cano y amarraron los dos cables de tendido eléctrico para alejarlos de la cola de la máquina que simula un helicóptero. El peligro era no solo por el roce que podría causar un corto circuito, sino por un abanico cerrado que simula una hélice, que pudo enredarse en los cables vivos con als consecuencias que anticipábamos. 

Hay material fotográfico y videos sobre este asunto, además de muchos testigos presenciales. La Policía, Emergencias Municipales ni la Autoridad de Energía Eléctrica atendieron este asunto a pesar de que hicimos las gestiones correspondientes.IMAG5078 

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