
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Erika ha seguido su curso, pero nos queda la reflexión.
Primero hablemos de Dios. No el Dios de las iglesias, del papa ni de las distintas sectas sino el de todas las religiones que crean en una fuerza suprema. Ese Dios, que permite que la naturaleza siempre sea la que dirija el destino y nunca que el ser humano imponga su criterio de evolución.
Ese Dios, el de nuestros corazones, en el que creamos, nos ha dado una gran lección.
Los meteorólogos trazaron distintos rumbos para el fenómeno. Algunos acertaron en algunos aspectos y otros fallaron porque no conjugaron todos los elementos posibles. A todos tenemos que agradecerle su interés por buscar la verdad de lo que acontecería mediante sus estudios y proyecciones. Pero la gran y única verdad absoluta la tenía reservada El.
Por eso temprano en este asunto, nuestro meteorólogo local, Abimael Castro Rivera, quien toma muy en serio su interés en esta ciencia, nos advirtió que la meteorología no es perfecta. Tampoco son las leyes del ser humano, que a veces resultan injustas o se aplican injustamente leyes que son justas. Los médicos, ingenieros, farmacéuticos, políticos, administradores y hasta jugadores profesionales, que tienen el conocimiento y la experiencia en su rama del saber, cometen errores o creyendo sus propias verdades, toman el camino equivocado.
Al Gobierno Central se puede criticar por ser cauteloso y haber tomado decisiones específicas, pero el Gobernador tenía razón de que era mejor tener un buen resultado al otro día. El Alcalde Marcos Cruz Molina también fue prudente y responsable con los recursos municipales y los humanos y no veo nada que haya que criticar en alguno de ambos gobiernos.
La historia es experiencia. Para una próxima ocasión debemos repetir lo que resultó exitoso y trabajar las nuevas realidades con mejores opciones.La autocrítica es un ejercicio mandatorio cuando concluya todo el evento oficialmente.
Se dice que aun no ha terminado el problema porque podrá llover dentro de un ambiente cargado de nubes y porque una parte de Puerto Rico no tiene energía eléctrica. Eso lo podremos enfrentar porque ya no habrá el temor de un núcleo con vientos extraordinarios que no sabe por donde nos atacará. Toda agua será bienvenida porque la necesitamos y si hay alguna circunstancia peligrosa, podremos saber manejarla.
Es necesario que nuestros ciudadanos tomen el curso de CERTS que ofrece el Gobierno Municipal en colaboración con la Oficina Municipal de Emergencias. Ese conocimiento podrá evitar torpezas y actuar mejor en caso de una situación inusitada de peligro personal, familiar o general. Allí se explica como prepararse y responder efectivamente cuando se presenta la emergencia.
No seremos dioses nunca, sino humanos sujetos a la imperfección. Pero hacer lo mejor que podamos nos permite ser más felices, saludables y seguros.