Un asunto nacional apoyar a Carla Cortijo

CARLA CORTIJO

Por Miguel A. Ojeda Trinidad

MIGUEL OJEDA 2014La extraordinaria baloncelista femenina Carla Cortijo se encuentra ante una encrucijada en su vida. Por una parte están unas contrataciones y acuerdos con la Federación de Baloncesto Femenino que ha hecho unas inversiones en su persona. En el medio hay personas a favor y en contra de que ella debe honrar con su presencia en Edmonton, Canada para la participación del equipo en una  competencia deportiva, representando a Puerto Rico. En el otro extremo está ella, para tomar la decisión que da una nueva meta en su vida personal y profesional deportiva pero que puede convertirse a su vez en un hito para el deporte del baloncesto femenino puertorriqueño.

Representar a nuestra patria en escenarios deportivos internacionales, aun cuando no ganemos, nos da presencia y un espacio en este mundo al que tenemos derecho. Para los puertorriqueños siempre es un orgullo que al menos nos cuenten y mencionen el nombre de Puerto Rico. Pero es más grande mientras más grandes son nuestras metas. Y en el caso de Carla Cortijo, ya ella ha pasado por ese honor en múltiples ocasiones hasta convertirse en la jugadora más importante del equipo. Ya ha pagado con esfuerzo y trabajo cuanto le han podido dar para sostenerse como una jugadora excepcional y dar lustre a su quinteto.

La oportunidad de su vida se le ha presentado cuando tiene una oferta de Atlanta para entrar a participar de un equipo en el nivel nacional de Estados Unidos de América y la Federación de Baloncesto Femenino de Puerto Rico le ha puesto trabas a su licenciamiento para hacer posible su ingreso a las ligas mayores del deporte que practica como aficionada. Si va a Edmonton, como es la pretensión de algunos, perderá la posibilidad de convertirse en la primera puertorriqueña en rebasar la limitación histórica de la Women National Basketball Association.

Para los independentistas, no hay contradicción en descollar en las ligas deportivas nacionales de Estados Unidas ni en ninguna otra actividad, sea social, institucional, educativa, política o deportiva. Muchos de nuestros próceres se educaron allá, otros buenos ciudadanos han escalado posiciones electivas o de designación y han pasado a la historia. Pienso especialmente en los nuestros,  como los vegabajeños Juan (Igor) González y Vanessa García. A las aves, no se les puede cortar las alas. Hay que insuflarle el viento para que vuelen. Dondequiera que haya un puertorriqueño que sienta orgullo de su orígen, estará Puerto Rico representado.

A esta hora no sabemos mucho sobre dónde estará Carla Cortijo. Sus propias estrategias para defenderse de prepotentes pretenciosos del deporte que le exigen una cuota adicional de trabajo le han hecho desaparecerse del foco público para hacer lo que su conciencia le dicte. Ojalá que Carla esté en el camino de su futuro y el de Puerto Rico abriendo esa puerta de la WNBA. Como Mario Puzo escribió en The Godfather, esa es una oferta que no se puede rehusar. Es un asunto nacional escoger el escenario y en este momento, su decisión personal de mejoramiento profesional y hacer que se mire el talento de nuestras mujeres en el baloncesto femenino está en sus manos.

Recuerdo a Rubén Berríos escogiendo ir preso por violar leyes injustas para poner en evidencia los abusos de la nación americana con la colonia que ellos crearon. «Violar la ley del imperio, es cumplir la ley de la patria». Para Carla Cortijo, no hay más verdad que esa, en este momento. Si tiene que pasar por alto el cumplimiento de su obligación en Canadá, que en otras circunstancias lo hubiera honrado, debe dar el gran paso hacia Atlanta. Un pequeño cambio de planes beneficiará a largo plazo a toda una comunidad local de baloncelistas femeninas en su ruta hacia sus aspiraciones futuras individuales y colectivas. Será la mujer que se atrevió a rodar la meta del desempeño deportivo de su preferencia.

GUATIBIRí EN LA PUNTA DEL ASTA DE LA BANDERA DE MIGUEL OJEDA

Deja un comentario