Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
El Gobierno Municipal ha sido inefectivo al no tener un plan que los ciudadanos puedan sentirse informados de los acontecimientos que con tiempo están afectando el casco urbano.
La construcción en la Plaza Pública José Francisco Náter ha limitado la cantidad de espacios disponibles en el ala sur de la Calle Acosta, los vehículos municipales y de algunos empleados ocupan estacionamientos que impiden que comerciantes, clientes y personas en búsqueda de bienes y servicios puedan beneficiarse de un lugar seguro y asequible desde donde partir a hacer sus diligencias. Ahora, para colmo, la empresa Mesquite Productions Inc, responsable de la locación de la serie Mad Dogs que se filma en Vega Baja, se ha apropiado de los estacionamientos disponibles y peor aun, del estacionamiento municipal en las afueras del pueblo para ubicar sus vehículos.
O sea, que si usted viene para el pueblo, mejor es que no venga, porque antes no había muchos estacionamientos, pero ahora no hay ninguno.
Tenemos necesariamente que comparar situaciones similares. Cuando Luis Meléndez Cano era alcalde, desde un mes anterior se colocaron avisos en las calles, se circularon hojas sueltas y se hizo una propaganda para que los ciudadanos supieran que habrían algunas dificultades mientras se rodaba la película de Linda Sara. La producción fue un espacio memorable en nuestra historia. Luego vino la película The Rum Diary cuando el alcalde Edgar Santana, donde se integró como parte de la producción a los comercios locales y se les pagó un incentivo por el uso de los frentes como parte del escenario. Todo el mundo, contento y orgulloso.
Pero para Mad Dogs, donde la producción no está actuando de buena fe con los comerciantes, el Gobierno Municipal bajo la presente administración no solamente permite que se afecte el casco del pueblo, sino que también les cede el estacionamiento municipal, no dejando opciones para los ciudadanos. Cuando el alcalde dijo que en la Calle Acosta no se suspendería el tránsito para la celebración de Fiestas Patronales y luego descubrimos que los contratistas de las machinas hicieron sucumbir la palabra del alcalde, no le quedó más remedio que tratar de arreglar diciendo que habría máquinas de diversión para niños y que habría dejado un espacio razonable para atender emergencias. A los comerciantes, no lo dijo, pero se entendió que deseaba que se los llevara el diablo.
De allá para acá no habla ni siquiera para prever situaciones. Este enojoso asunto de complicidad silente con los productores de Mesquite permite que nuevamente se atropelle al pueblo.
Mesquite dice que tiene un permiso de Obras Públicas. Hemos leído ese alegado permiso, que no cumple con los requisitos de expedición y suponemos que lo solicitaron y lo concedieron a última hora bajo el número 2015-163Q para poder tener algo de poder en sus manos. De entrada les aseguro que no cumple con los requisitos del debido procedimiento de ley y eso, para los que no lo sepan, son unos requisitos reglamentarios que existen sin los cuales no se pueden otorgar permisos en ninguna agencia de gobierno. Lo segundo es que aun habiendo sido concedido, tiene tantas restricciones que su intento de validarlo como un derecho, lo hace muy vulnerable. Eso se conoce como una actuación ultra vires del gobierno estatal y la funcionaria que lo suscribe porque no tiene facultad constitucional para ese disparate de apariencia legal. Tampoco es suficiente, porque le falta el permiso municipal, que es quien rige los estacionamientos de esa Calle Betances, que es la Carretera Estatal #155. Es un tramo estatal que administra el Gobierno Municipal y que interseca con calles municipales cuyo tránsito lo gobiernan las dos ramas del Gobierno Municipal.
Pero la parte legal las rigen los tribunales y quizás este asunto llega o no a ellos. Lo malo es la actitud del Gobierno Municipal que no ha tenido éxito en comunicar una situación anticipable de dificultad para los ciudadanos y dar un paso en falso favoreciendo una empresa privada que de casualidad viene a Vega Baja a interrumpir la vida de todos sin pagar el precio que debe por su explotación comercial, beneficiándose del patrimonio de todos. En eso los gobiernos anteriores fueron más responsables al igual que las compañías de producción de película fueron más conscientes de que no podían venir a orinar en el patio ajeno.
Se equivocaron con nosotros. Somos simpáticos y corteses, pero no tontos.