
El segundo hallazgo de la Contralora de Puerto Rico sobre la administración PNP bajo los alcaldes Edgar Santana Rivera e Iván Hernández González tiene que ver con las estrategias que a veces usan los alcaldes para burlar las leyes y los reglamentos.
Mientras se establece claridad y corrección con normas de sana administración, a éstas se le busca la vuelta para «hacer obra» y se trata de justificar necesidades con violaciones legales. La consecuencia son los señalamientos sobre una ejecución que debería ser limpia y de ordinario responsable, convirtiendo estos riesgos en manchas en el desempeño.
El fraccionamiento del costo de obras, construcción de obras y compra de bienes sin obtener cotizaciones de precio, construcción de obras sin obtener previamente los permisos de construcción requeridos y deficiencias relacionadas con los expedientes de las obras es el segundo señalamiento.
Dice el informe que «De febrero a noviembre de 2011, el entonces Alcalde Santana Rivera otorgó seis contratos por $1,133,654 a cuatro contratistas para la construcción y mejoras de instalaciones públicas. Las obras se fraccionaron en más de un contrato que fluctuaban de $3,295 a $200,000, lo que representó costos individuales que no excedían el límite establecido por ley. Con esto, se obvió el requisito de celebrar subasta pública. Los contratos se adjudicaron mediante el procedimiento de solicitud de cotizaciones»…«En agosto de 2011 y abril de 2012, se formalizaron dos contratos para la construcción de obras por $225,482, cuyosimportes individuales no excedían de $200,000, sin obtener cotizaciones de precio de, por lo menos, tres proveedores representativos en el
mercado. Un contrato por $192,500 pertenece a la administración del ex-Alcalde Santana Rivera y el otro contrato por $32,982 a la del ex-Alcalde Hernández González, Las compras mencionadas incluían una fotocopiadora, zapatos y equipo de seguridad, carpas, materiales de limpieza para piscina y trimmers, entre otros».