Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

En nuestra ciudad habemos toda clase de seres humanos. Hay diversidad en apariencia y en costumbres, en preferencias, ideales y maneras de vivir nuestra propia vida. Algunos nos amamos pero también hay odio e indiferencia. Pero aquí vivimos y tenemos que compartir lo que tenemos.
El Topo tiene una canción que se llama «Expresa lo que sientes» , la cual sirvió hace varias décadas para lanzar una campaña de publicidad del extinto Departamento de Servicios contra la Adicción. Su letra es la siguiente:
Demuestra con tus manos lo que sientes,
el amor no lo encierres,
déjalo salir, déjalo salir.
Expresa tiernamente tu cariño
con un gesto sencillo,
déjalo salir, déjalo salir.
Una caricia,
una sonrisa,
déjala salir,
déjala salir.
La vida no es poesía ni canción. Pero la expresión del alma, como esa obra sencilla pero grandiosa del Topo nos da las herramientas para un comienzo. Y ese comienzo tiene que ser con el reconocimiento de que tenemos muchos problemas y peligros que arreglar en Vega Baja. Pero al buscar soluciones, lo tenemos que hacer de buena fe y sin dedos amarrados.
El alcalde de Vega Baja, Marcos Cruz Molina, es una persona educada, bien intencionada, ecuánime y sensible. Pero su preocupación por hacer las cosas bien en esta crisis lo está llevando al agotamiento físico y la extinción de su salud. De hecho, para los que aun no lo saben, ha estado recientemente durmiendo en el hospital. Todos le pedimos más y él mismo se ha propuesto hacerlo con menos, pero la insuficiencia del menos no agota las necesidades de los ciudadanos. Hay cosas que ha hecho con lo mejor de su esfuerzo, pero no ha sido suficiente. Se ha equivocado en varias ocasiones, pero es mayormente asertivo y correcto. Lo criticamos, con razón o sin ella, pero seguimos viendo que las nuevas ideas siguen fluyendo para hacer lo posible hasta donde podamos llegar.
Pero el alcalde no es la única fuente para suplir necesidades. El solo está en la dirección del poder ejecutivo de dos poderes de gobierno que hay en nuestro municipio. Queda otro poder, el legislativo municipal y otras maneras en que nuestras comunidades pueden coordinar la solución a sus problemas. Mas como no estamos solos con el Gobierno Central, los legisladores distritales y senatoriales, también hay instituciones sociales, deportivas y religiosas junto al comercio y la industria que son también importantes en nuestras vidas.
Este cuadro presenta el factor humano. Los que no están en los grupos mencionados, son los ciudadanos, los buenos y los malos, los de todos colores y pensamientos.
Esos que están afuera y algunos de los que están adentro, usualmente causan los peligros y los problemas de nuestra ciudad. Pero si eso no fuera suficiente para que nos preocupáramos, hay factores que son los que trae la propia naturaleza que nos hace la vida más difícil y a veces imposible, pues termina con nuestra existencia.
Para poder buscar y encontrar soluciones a nuestros problemas, tenemos que ver el cuadro completo de actores y escenarios. Echar culpas nos detiene en un espacio de tiempo precioso que se lo debemos a nuestras familias y a nuestra propia vida. Encontrar errores y tratar de corregirlos debe ser la principal guía y planificar un mejor futuro debe ser nuestra constante. La historia es la principal herramienta porque nos permite mirar retrospectivamente lo que hemos llegado a ser y hacer.
En ninguno de los peligros y problemas que tiene Vega Baja hay voluntad generalizada de resolverlos. Hay deseos de algunas personas y sectores, pero varias razones impiden que se solucionen. Es penoso que se proclame triunfos a medias por haber logrado estadísticas de que el crimen baja, cuando lo cierto es que de una u otra manera, todos los ciudadanos somos víctimas activas o pasivas de cada delito que se comete en nuestro pueblo y vivamos con rejas y miles de temores porque en cualquier momento y cualquier lugar nos pueden hacer daño físico, mental, espitritual o despojarnos de nuestras propiedades. ¿Porqué ocurre eso? La ecuación es sencilla, no hay verdaderos factores en la ecuación que igualen a la paz que merecemos.
Los millones de dólares que se han invertido en combatir la droga desde que tengo recuerdo debieron haber hecho eso un asunto del pasado. Pero lo tenemos en el presente. Dondequiera nos sale uno de esos zombies que desafían las leyes de tránsito para llegar a nuestra ventanilla con una cara de necesidad y pena a contarnos un cuento de que tienen hambre para sacarnos el dinero que usarán consistentemente para endrogarse repetivamente hasta morir. Algunos que entran a programas lo hacen muchas veces hasta que se rinden y emprenden su rehabilitación o fallecen en el intento. Otros mueren azotados por un auto o por una sobredosis. En etapas tempranas es más fácil atajar al adicto, pero la cadena de efectos sigue con sus familiares cercanos que se convierten en inspiración positiva o negativa o en una carga para sus padres e hijos.
Los peligros y problemas en Vega Baja necesitan el concurso de todos para solucionarlos. Los políticos nos dirán otra cosa, los administradores gubernamentales nos tratarán de convencer de que hacen los suficiente y en ocasiones lo que pueden. El resto de la sociedad tratará de justificar sus propios asuntos o creerán que no hay solución.
Pero hay otras verdades que tenemos que conocer y trabajarlas. Tiene que haber un comienzo para empezar a hablar claro. Es importante detener el curso de los acontecimientos porque por esa ruta no hay solución ni progreso.