Lo que yo entiendo que dijo el Gobernador

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Thomas Jimmy Rosario Martínez
Thomas Jimmy Rosario Martínez

La celebración en nuestros tiempos de actividades públicas gubernamentales o políticas bajo el sol es una necedad. Aun con el fresco de la noche ya no tienen el efecto de asistencia a convocatorias, porque los tiempos han cambiado. El batey de Muñoz Marín del 1939 ya no existe. Además, García Padilla no es Muñoz Marín. De relajo dicen que los que fueron a Sabana Grande son unos muertos porque alguien manifestó que eran «populares hasta la muerte». 

Aunque no nos parezca que el Gobernador Alejandro García Padilla tiene capacidad para elaborar teorías complicadas de administración o de política, tenemos que enterarnos de lo que expresa porque es nuestro Gobernador y lo será hasta que su contrato expire el 2 de enero de 2017. Y tener la última palabra y firma dentro del poder ejecutivo del Gobierno Estatal es suficiente amenaza. Además, preside el partido de mayoría electoral certificada en 2012 y podría ser reelecto, como lo fue Edgar Santana Rivera en 2008, a pesar de los pesares.

El Gobernador comienza su mensaje invocando la figura de un candidato a gobernador derrotado en 1968 por los excesos mismos del Partido Popular, Luis Negrón López. No hay duda de que fue un gran servidor público desde el Senado de Puerto Rico y que hizo grandes aportaciones a las deliberaciones de la Asamblea Constituyente, pero el tema obligado por ser un natural del pueblo donde iba a decir su discurso,  le obligó a reconocer esa figura.

Desde Sabana Grande, cuna de Luis Negrón López – miembro de la Asamblea Constituyente y gigante de nuestra historia demasiadas veces olvidado – nos toca hoy, a todos los puertorriqueños – no solo a los estadolibristas – celebrar lo que logramos en el ’52…

Suponemos que la soledad que siente de todo un pueblo -y aun en su partido-  que no cree en él, le hace buscar adeptos y más que cualquier otra razón, antepone su deseo de unidad:

Celebramos hoy aquella unidad de propósito, que llevó a personas de diversos sectores ideológicos a establecer por primera vez en Puerto Rico, un gobierno autónomo y constitucional para dirigir los destinos de nuestra nación.

Debió comenzar mencionando a Luis Muñoz Marín, que en realidad fue el mejor ejemplo de consolidación ciudadana del Siglo XX, pero en su desespero, posiblemente para tocar la fibra de los estadistas, les menciona positivamente a su líder de otrora, Luis A. Ferré y a uno de los tres vegabajeños que fueron miembros de la Asamblea Constituyente, Lino Padrón Rivera.

Quiero referirme a dos puertorriqueños, que entre muchos otros, cimentaron, al firmar la constitución, su legado como miembros de esa generación de compatriotas nuestros, que pusieron a un lado sus diferencias, para poner de frente los mejores intereses del pueblo: don Luis A. Ferré, del entonces Partido Estadista Republicano, y don Lino Padrón Rivera, del Partido Socialista Puertorriqueño.

Ya en un cuarto plano, recuerda a Muñoz Marín, pero no por su obra, sino para atrapar la atención de los independentistas, que pudieran estar más afines con alguno de los conceptos del Estado Libre Asociado..

Mucho se dice sobre el desprendimiento patriótico de Muñoz Marín. Justo es. Muñoz renunció al noble ideal de la independencia impulsado por una honda convicción de que el estatus político debe servir a su gente, y no la gente al estatus político. Pero Ferré y Padrón Rivera también merecen distinción en el imaginario colectivo de nuestro pueblo. Ellos, sin renunciar a sus ideales, se supieron capaces de estampar sus firmas sobre un documento que sin duda habrán pensado imperfecto. Habrán sabido las consecuencias de su acto; el riesgo político y electoral al que se enfrentaban al apoyar la gestión de su opositor.

Lo que no dice es que los miembros del Partido Independentista Puertorriqueño  rehusaron ser parte de la Asamblea Constituyente, a pesar de ser, para aquel tiempo, la segunda fuerza electoral de Puerto Rico. De ahí salta a justificar el alegado progreso de Puerto Rico, como consecuencia de la llegada del Estado Libre Asociado:

Con ese espíritu de unidad, punto de partida de todo un país hace ya 63 años, y con las ventajas únicas del Estado Libre Asociado, el pueblo de Puerto Rico logró mucho. Industrializamos el país – de ser uno de los países más pobres del hemisferio, llegamos a ser de los más ricos. Nivelamos las diferencias socioeconómicas, llegando a tener una clase media robusta y pujante. Desarrollamos infraestructura de clase mundial, educamos a nuestra juventud, y mejoramos la salud y la expectativa de vida de la gente. Y sí, mantuvimos y defendimos nuestra identidad como nación puertorriqueña.

A pesar de que anuncia un mensaje conciliatorio, pasa a la diatriba politiquera:

Trágicamente, noto en algunos políticos, que ante la realidad extraordinaria que vivimos, han asumido una actitud cotidiana. Como de usual, afirman estar dispuestos a trabajar unidos, pero luego viven de la crítica, fomentando la división de siempre de nuestra política partidista.

Mi llamado a los políticos de todos los partidos es uno y es claro: ante retos de proporciones históricas, se requiere de nosotros voluntades de proporciones históricas. Ante una crisis gigante, unidad gigante. La patria nos impone a todos el deber de imitar el ejemplo de Muñoz, de Ferré y de Padrón; a que logremos hoy, para resolver los problemas de hoy, la unidad que nos permitió en el ‘52, resolver los problemas del ’52.

Desde la tribuna, insulta:

Cuando la clase política se limita a nombrar a sus próceres, y no los imita, se sume a sí misma en el caldo de su propia hipocresía.

Como si no hubiera estado en la campaña de 2012 y en el poder los últimos tres años, se queda en la periferia y la nube de que hay que tener ideas ahora, cuando estamos en plena crisis y vuelve a insultar:

Tenemos que proponernos cambios profundos. Lo cierto es, que solo hace falta la voluntad de unirnos; de seguir el ejemplo de nuestros antepasados. Decir que la solución a los problemas del presente depende de un cambio futuro en el estatus, desnuda el oportunismo político de algunos que se han olvidado del ejemplo de Muñoz, de Ferré y de Padrón Rivera.

Y entonces lanza la perogrullada:

Lo cierto es, que aún si fuéramos un país soberano, como Grecia, o si viviéramos en un estado, como los habitantes de Detroit, en Michigan, nada lograríamos si no estuviéramos dispuestos a unirnos y a plantear soluciones puertorriqueñas a un problema puertorriqueño. Nos toca a nosotros, como nos tocó en el ’52. La responsabilidad es nuestra, las soluciones serán nuestras, Puerto Rico es nuestro. Unidos lo hemos hecho antes, unidos lo volveremos a hacer.

Y de ahí regresa al limbo político y al ataque ideológico:

Para un país soberano, para un estado, o para el Estado Libre Asociado, la receta para vencer la crisis es la misma: Unidad, compatriotas, unidad. Unidad por nuestras hijas y nuestros hijos. Unidad por el futuro. Unidad por Puerto Rico. También es necesario reconocer que el ELA tiene que crecer. No puede ser que la Judicatura federal nos niegue la capacidad de legislar para reestructurar la deuda de Puerto Rico. No puede ser que el Ejecutivo federal se niegue a tratarnos en igualdad de condiciones en un programa, como el Medicare, para el cual pagamos en igualdad de condiciones. Y no puede ser que el Congreso obligue a que Puerto Rico pague más por los bienes que importamos, con tal de subsidiarle, al país más rico del mundo, su marina mercante. Pero que quede claro, el ELA, en la búsqueda de su pleno desarrollo, concilia dos de las grandes aspiraciones del pueblo de Puerto Rico: la de proteger nuestra identidad nacional, con la de mantener una relación estrecha, en unión permanente, con Estados Unidos. No permitiré que se menosprecie su dignidad ante otras alternativas, ni que se manche su historia como agente de unidad y progreso. La dignidad de las fórmulas de estatus no surge de planteamientos teóricos, surge de la voluntad de los pueblos expresada en las urnas. Surge de las manos que empuñan los lápices para votar. ¡Eso es democracia, compatriotas! Yo, por mi parte, creo en el desarrollo pleno del ELA, para actualizarlo a las realidades del presente, tal como en el ’52 pudo contra los problemas de entonces. El ELA necesita crecer y culminarse para que pueda continuar siendo ese agente, imprescindible, en la historia de nuestro pueblo; para que no haya duda, que la última fuente del poder público reside en el pueblo mismo – el pueblo de Puerto Rico. Para lograr ese cambio, debemos ser justos con todos los sectores ideológicos, aun con los que pretendieron, y hoy siguen postulando, excluirnos, en menosprecio claro a la democracia. Como pudimos hacerlo en el ’52, debemos, en pleno siglo 21, respetar la diversidad y al opositor, y encaminar un proceso responsable e inclusivo. ¡Lo debemos hacer, lo podemos hacer, lo vamos a hacer!

Y redondea su pensamiento sin aceptar su contribución porque la culpa es de otros…

Ahora bien, escuchen esto bien claro: heredamos una crisis colosal, que no había heredado gobierno alguno. Tenemos que atenderla para poder desarrollar al máximo el Estado Libre Asociado, o aun si optáramos por la estadidad o la independencia. Como decimos en el campo, no podemos poner la carreta alante de los bueyes. Para adelantar cualquier fórmula de estatus, tenemos que seguir bajando el crimen y el desempleo, y tenemos que seguir atendiendo la crisis heredada.

Curiosamente, no menciona mejorar la economía  para poder alcanzar lo que dice que son sus prioridades:

Las prioridades de mi gobierno están claras: seguir bajando el crimen, seguir creando empleos y seguir atendiendo las finanzas del país. Es lo responsable y es la verdad.

La división la causan los que no piensan igual que él…

Para ello, no podemos dividirnos por líneas ideológicas ni partidistas. Nuestro principal problema es la división, puesto que nos impide atender los demás problemas correctamente. El llamado patriótico es la unidad, compatriotas, unidad. Unidad por nuestras hijas y nuestros hijos. Unidad por el futuro. Unidad por Puerto Rico.

Y no puede faltar alegados éxitos en seleccionados temas de propaganda…

A pesar de la carga fiscal y económica que representa $73 mil millones en deuda heredada, estamos dándoles las herramientas a decenas de miles de empresarios y trabajadores para brillar. La industria turística ha alcanzado niveles históricos, con más cruceros, más cuartos de hotel, más vuelos y más pasajeros. Nuestros agricultores están brillando, con un aumento en la producción de un 24%. La creación de empleos en el sector privado alcanza niveles que no se veían en años, según datos del gobierno federal y del Departamento del Trabajo. Nuestros policías están brillando, con una reducción histórica en los delitos, particularmente los asesinatos. Nuevas tecnologías como ShotSpotter, le están dando las herramientas a las agencias de seguridad para que la gente viva tranquila en sus hogares. Brillan también las comunidades de inmigrantes en Puerto Rico y la comunidad LGBTT, a quienes les hemos reconocido libertades que son su derecho como seres humanos. Brilla nuestra tierra, con la mayor expansión en terrenos protegidos para fines de conservación ambiental. Y aquí en el área oeste, un nuevo sector industrial, que en su momento llegará a ser tan importante como el farmacéutico, se establece con la entrada de Lufthansa Technik. La industria aeroespacial está creciendo, y estamos preparando a nuestros estudiantes para que brillen en ella, con nuevas escuelas especializadas en ciencias y matemáticas en Ceiba y Villalba, (Ni Ceiba ni Villaba están en el área Oeste).

Y como todo político convertido milagrosamente en cura o ministro, echa la bendición:

Y que en la búsqueda de esa unidad, Dios los bendiga a todos, y que a la hora de conservarla, habiéndola encontrado, que Dios bendiga a un Puerto Rico unido.

El es el Gobernador y tiene su perfecto derecho a expresarse. Pero al igual que los demás, este es un mensaje hueco que invoca unidad pero sin sustancia para justificar solicitarla. Porque si el propósito es que estemos unidos con él para apoyarlo en sus ideas y ejecutorias, difícilmente sus acciones nos pueden mover a lo más básico que es entenderlo. El puso de frente a sus acciones el castigo de los impuestos. Eso no nos permite espacio para hacer nada sin sentirnos sus rehenes y mucho menos confiar en sus palabras.

Pero esto no termina con Alejandro García Padilla, que es subestimado en general y con razón por todos los sectores. El Gobierno Central de por sí, es un lastre para el desarrollo de la economía y el progreso. No hay manera que con la alta reglamentación se pueda mover desde adentro ninguna empresa exitosa que ayude con empleos y producción.

Continuarán viniendo paños de malva para aliviar las heridas y nos deslumbraremos, pero este pueblo ya perdió su inocencia con aquel engaño local e internacional, en connivencia con Estados Unidos, cuando se diseñó el Estado Libre Asociado para supuestamente acabar el colonialisno.

Este mensaje del Gobernador es secuela de ese mismo camino sin salida, de mucho cantinfleo y ninguna esperanza razonada.  Sus palabras retratan a la misma persona de las fotografías que se han circulado por los medios y por  la misma Fortaleza, donde se nota el respeto de la gente, pero no hay muchas expresiones de afecto del pueblo hacia él.

En el medio de su faz, una sonrisa obligada casi le desfigura su rostro.

ALEJANDRO GARCIA PADILLA

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