Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

No nos extrañemos de que se siga hurtando propiedad municipal y que ésta vaya en ascenso. Anteriormente he abordado este tema e insisto que el Gobierno Municipal ha fallado en establecer un plan adecuado para atajar la delincuencia en Vega Baja.
Desde hace años nos escalan en todo el pueblo. Basta ver las casas, edificios comerciales. Eso es evidente, no hay que buscar estadísticas ni decir que ha bajado el crimen cuando ya por falta de fe en nuestras instituciones de seguridad no notificamos los hurtos.
Me dicen que hace poco una persona llamó a unos dueños en Estados Unidos porque les interesaba alquilar una propiedad en la Avenida Trío Vegabajeño. Ellos le dijeron el precio de renta (por cierto, bastante alto, porque la casa tenía muchas ventajas y estaba amueblada). La parte interesada les replicó preguntando si el precio incluía o no las puertas y ventanas. A los dueños les extrañó la pregunta, pero era que no sabían que los pillos le habían vaciado la misma. Cosas como esa suceden día a día y usted puede dar ideas, orejitas para que lleguen hasta los cacos, pero las autoridades están atados porque no tienen personal ni ánimo de enfrentarse al crimen porque pierden mucho tiempo, exponen su vida y su puesto con todos los riesgos y sin respaldo. Los policías han perdido la vocación porque el sistema los ha convertido en seres de utilidad ocasional, no de un deber permanente,culpa de una falta de inspiración desde los más altos niveles.
Un policía municipal le dio un boleto a una persona que conozco. Las copias que le dejaron en su parabrisas están completamente ilegibles porque no pasa lo que se escribe por el carbón que se supone tenga las copias. Eso, de principio, es una violación constitucional al derecho que tienen las personas a conocer de qué se les multa. Si usted no utiliza los procedimientos para confrontar esa justicia inicial, tiene que pagar el boleto. Pero ahí no acaba todo. Esa revisión del boleto le cuesta porque una persona designada que contrata el Gobierno Municipal lo va a evaluar y a determinar si es o no procedente. El procedimiento es que usted paga el dinero para la revisión, lo anotan en una lista y algún día lo llaman. No hay formulario ni nada para uno llenar y solicitar la revisión y su recibo de pago es el comprobante. Tampoco le devuelven el dinero de la revisión. Es, sin lugar a dudas, una situación de maltrato al ciudadano, que tiene que pasar por una injusticia desde el momento en que un policía municipal actúa, proporcionando dudas a su actuación, propósito y finalidad.
Hay un rumor fuerte de que el Comisionado de la Policía Municipal de Vega Baja será sustituido el 1 de agosto por el ex Policía Estatal y Comisionado de Vega Alta, el vegabajeño Rey de la Cruz. Hay quien lo da por sentado aunque su oficina lo ha negado en principio. Si eso fuera cierto, significa un salario adicional a la nómina municipal para dirigir una fuerza exigua de efectivos y donde hay mucho cacique y poco indio. La idea, según me dicen, es para enviar a todo el mundo a la calle. Pero todo el mundo es poco mundo. El actual Comisionado tenía un plan que aparece en las páginas del Diario Vegabajeño donde lo consignamos para la historia. Le digo desde ahora que la fiebre no está en la sábana.
Pero no. Es año de política partidista y hay que hacer cambios para demostrar que se está haciendo algo y que lo que la gente percibe como pobre desempeño, se reinventa con personas que den fuerza moral. Tres años de presupuesto negativo para enviar a la academia candidatos a policías municipales es su carta de presentación. No es lo que hace el último año. Pudo hacerlo el segundo y se podía entender.
Le voy a decir lo que yo pienso. Tienen problema con el lenguaje que están transmitiendo al pueblo. Lo de la verja de alambre eslabonado no es vandalismo, es hurto. Deben también tener cuidado con las fotos que ponen de las personas en su espacio cibernético porque la gente tiene su nombre, no el de Marcos Cruz Molina. Todos sabemos que Marcos Cruz es el alcalde y no personas retiradas a las cuales se han honrado reconociéndolos. Tienen que evitar también actitudes prepotentes de algunos funcionarios respecto a otros. Ellas también se han equivocado en la aplicación de ley, los reglamentos y sus visiones de cómo servir mejor.
Le voy a anticipar un crimen. ¿Usted ha visto el van que está frente a la Plaza, en la Calle José Julián Acosta? Ya dos bandas se lo han rifado. Pero hace unos días atrás cuatro policías municipales estaban pendientes de que un negocio no abriera después de las dos de la mañana y se apostaron en la Casa Alcaldía a esperar que se cometiera una violación a la Ley de Cierre que no ha ocurrido ni ocurrirá. El Van está al frente, por lo que están completamente desenfocados de dónde es que la violación de ley se comete.
¿Ha ido hoy domingo a la Casa Alcaldía? Verá una pintura roja en el área del zafacón frente al edificio que no se sabe de donde vino ni porqué está allí. Posiblemente sea que alguien rebuscó el zafacón y vertió esa pintura o tal vez sea un acto de vandalismo. Y le digo lo del lenguaje porque a veces me da la impresión que se quiere de forma subliminal culpar a la oposición por todas las cosas que pasan, como ese hurto de cyclone fence que no es ni remotamente vandalismo, a base de las fotos que han publicado. Lo que va a pasar es que si sigue cada dependencia o empleados publicando noticias espontánea y separadamente para impresionar sobre la labor que están haciendo, tendrá que estar ofreciendo explicaciones, rectificaciones y haciendo labor de rescate. La voz del Gobierno Municipal tiene que ser uniforme.
Antes la meta de los políticos era hacerse sentir para que la gente se acordara de ellos el día de las elecciones. Ahora los ciudadanos se meten en la caseta electoral con muchos recuerdos de los logros, las metidas de pata y los cumplimientos e incumplimientos de promesas de los candidatos.
No tiene que reorganizar la Policía Municipal nombrando más gente que no sean policías municipales. Esa es una lógica vieja que se la transmitieron desde el primer día la gente leal al alcalde. Tampoco necesita darle paso a nuevos nombramientos en otras dependencias que no tienen fin público y que solo están ideados para documentar lo que se va a ofrecer al electorado en las próximas elecciones.
El alcalde es responsable, asertivo, inteligente y comedido y tiene muchos funcionarios y empleados dedicados a su trabajo y a servir a Vega Baja. Pero a la leche siempre le puede caer pajitas y hay que también cuidar los detalles.

