Prudencia en nuestra costa vegabajeña

Luigi Verano de Playa en Vega BajaPor Thomas Jimmy Rosario Martínez

Hace unos días se emitió una advertencia de contaminación con enterococos para la Playa Puerto Nuevo de Vega Baja. Igual advertencia se hizo para otras playas de la isla, en fecha casual de celebración del feriado del 4 de julio.

Cuando se coloca una bandera amarilla, eso es resultado de una investigación previa. En nuestra playa se hizo entre el 29 y 30 de junio y coincidió el anuncio con la costumbre de los ciudadanos de acudir el Día de la Independencia de Estados Unidos.

Un alcalde protestó porque le aguaron su celebración, pero eso antes lo vimos aquí en Edgar Santana cuando siendo alcalde confrontó a la Junta de Calidad Ambiental y anunció que haría sus propias pruebas químicas para determinar la pureza del agua de mar. Como en las películas de Jaws, adoptaron la política equivocada de ceguera y sordera, buscando realzar el lugar de recreación, a pesar de sus peligros.

Las pruebas no tienen otro fin que salvaguardar la salud y las vidas de los seres humanos y nada tienen que ver con el municipio, política ni comercio.

La Playa Puerto Nuevo tiene una historia de contaminación de cerca de un siglo. La razón principal ha sido el verter agua de pozo muro en las áreas residenciales y comerciales de su periferia. Aun depósitos distantes los recogen las aguas pluviales, manantiales y caños.  La materia fecal viene por medio del agua que por gravedad o filtración llega hasta la playa. La arena, por su consistencia, permite que a través de ella lleguen estos contaminantes.

Recuerden que donde hay carreteras, construcciones  y top soil antes hubo dunas de arena y estas todavía están en el subsuelo. Así, que dondequiera que haya descargas sanitarias sin sistema de alcantarillado ni tratamiento de aguas, irá a parar al cuerpo y la boca de los bañistas y por ende, a su sistema gástrico.

Pero no tenemos  privar de bañarnos en la Playa Puerto Nuevo. Sólo hay que tener prudencia. Cuando llueva, debemos abstenernos de meternos en el agua, porque obviamente, la lluvia es un vehículo para cargar el mal. Hay que reducir las inmersiones de cuerpo completo y evitar que nuestra boca tome agua de mar. Pero no nos debemos privar del bañito veraniego. Eso es peor. El baño trae rejuvenecimiento por los músculos que se mueven y por el contacto con los minerales que sólo tiene el agua de mar.  Y nos da paz mental.

La contaminación de nuestras playas costeras continuará. Hay una fuente adicional que es el río Cibuco que trae en su desembocadura de todo. El mismo mar desde sus confines devuelve a la orilla lo que se genera en otros países y que las corrientes marinas van moviendo en grandes cantidades de basura por el Planeta Tierra. Los animales marinos también realizan sus procesos de ingestión, eliminación, sexualidad y reproducción en su hábitat, lo que pudiéramos recibir en nuestro cuerpo, sin darnos cuenta. La plantas también tienen su propio proceso de creación y conversión de su materia que está presente.

Pero todo eso es simbiótico en el ser humano. La vida nos pone en un inicio acuático dentro del saco amniótico, reminiscencia de que nuestro origen tiene que ver con los peces. Además, nuestra materia es mayormente acuosa.

Vegabajeños, disfrutemos con prudencia,  de ese regalo de Dios.

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