
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Se anticipa un tsunami electoral azul para los próximos comicios de noviembre de 2016. Eso es lo que todos creemos a base del desempeño deficiente de la presente administración central. Pero es anticipable una resistencia del Partido Popular Democrático. Los recursos del estado aun en tiempos de sequía presupuestaria permite que pueda hacerse barbaridades con el dinero disponible en las arcas gubernamentales para aparentar progreso y sembrar favorablemente a sus adeptos en posiciones gubernamentales.
Aun dentro de la perspectiva del triunfo penepé, el asunto medular para la oposición es cómo pudiera replicarse ese triunfo en Vega Baja, donde parece anticiparse un resultado distinto al que pudiera esperarse al resto de Puerto Rico, con una administración local honesta y responsable.
He visto esporádicamente publicación de alguna propaganda adversa a la administración municipal y a Marcos Cruz, importante para hacer embocadura y llamar la atención, pero insustancial para cambiar posiciones a quienes buscan información real para formular una opinión. Para que mueva el ánimo se necesita mucho más. Primero que todo tiene que provenir de una persona de carne y hueso y ser suficientemente creíble.
En esta época de mucha información disponible donde el Internet ha sustituido las fuentes del periodismo tradicional, lo mismo creemos que dudamos de lo que se publica. Si es una persona conocida y confiable quien lo dice, tiene más posibilidades de entrar en la mente, convencer y provocar el cambio social. Pero si es uno de esos espacios que continuamente llaman la atención sobre cosas absurdas o los que tienen el propósito de atacar para desestimar o desanimar, no tendrá ningún efecto a corto ni a largo plazo. Quedarse en la periferia del convencimiento no produce resultados.
En nuestra ciudad aun no se define la voz de la oposición por parte de los potenciales ganadores en el espectro estatal, que son los penepés. Tienen a su favor que han ganado tres elecciones locales (1976, 2004 y 2008), lo que prueba que no es imposible, pero también en esas tres oportunidades al bate han desperdiciado sus turnos. No han dejado un legado deseablemente repetible. Tampoco han dejado sucesores. Quienes han manifestado su interés por regir los destinos de Vega Baja hasta el momento no tienen una presencia histórica en su partido ni en la vida social vegabajeña. No tienen un agarre con los votantes locales más allá de su partido y aun en su partido, sólo representan una parte de sus votantes. Una división de su división nunca hace una mayoría.
La otra deficiencia es su discurso. Cuando hablamos de discurso nos referimos a una serie de ideas que puedan tener para mejorar a nuestra ciudad y que puedan presentarse a una elección con un plan de trabajo coherente y atractivo para motivar al electorado general. Recordemos que en la próxima elección como las anteriores, los penepeístas no son los únicos que votarán, sino todos los vegabajeños. Y el votante local es uno informado, inteligente y consciente de que el futuro de nuestra ciudad es más importante que cualquiera de los candidatos y los partidos políticos o la suma de ellos. Esto fue probado en la última elección en un respaldo indubitado a la persona de Marcos Cruz Molina y podría volver a hacerlo si no hay opciones reales y apetecibles.
Asumiendo que hubiera un buen candidato por los penepés y que tuvieran fundamentos coherentes en su propaganda política, el tercer paso sería atacar a la oposición criticando asertivamente la obra de los últimos cuatro años. No se puede quedar esa crítica en haber suscrito contratos porque eso es parte autorizada y normal en toda administración pública. Lo que no puede haber son contratos sobre obras sin fin público o concedidos a personas o corporaciones a cambio de favores políticos o mediante preferencias. Tampoco puede haber nepotismo ni arreglos con la legislación municipal en favor de familiares.
Por último, los populares que están administrando se han separado en sus ejecutorias de la manera en que la anterior administración popular de Luisito Meléndez lo hacía. Aun cuando hay personas que estuvieron antes, como la Directora de Finanzas y la de Recursos Humanos, todo parece conducirse con una corrección en los procesos mucho más responsable y prudente. Los penepés de Vega Baja tienen que decidir si van a evocar la manera en que Edgar Santana e Iván Hernández administraban para querer regresar a eso o si se distanciarán y harán una evaluación reponsable pública de lo que sus antecesores hicieron y establecer nuevas y mejores maneras de administrar la cosa pública.
La oposición no puede venir con mensajes increíbles o deficientes. La emoción es buena para conducir huestes, pero la información correcta y completa es la que convence. Ciertamente tenemos que salir del gobierno central y a lo mejor el gobierno local no es lo que parece ser, pero para siquiera competir necesitan organizarse, pensar y compartir sus ideas al menos en los cuatro puntos que les he esbozado. La aportación importante de los políticos no debe ser presentarse ellos como opción, sino ofrecer ideas para lograr el cambio. Si las ideas convencen todos los dedos señalarán al que las podrá hacer posible. Esa es la historia, mi deseo y pronóstico para el futuro.