Por muchos años hemos estado denunciando el despilfarro de fondos en las esculturas de Vega Baja que ningún valor cultural ni económico sustancial tienen.
Fueron ordenadas para disimular la sustracción de fondos públicos para personas en el poder o alrededor del poder y para financiar campañas políticas futuras.
Uno de los escritos que publicamos hace más de un año, ofrecía una solución al Gobierno Municipal.
Este problema lo viene trabajando el actual alcalde desde antes de juramentar ya que fue el primero que pudo retratar las figuras en su anterior lugar sitio de almacenaje, cuando aun era legislador municipal y cuya información fue cubierta en aquel tiempo por El Diario Vegabajeño.
Otra idea para Marcos Cruz
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
La pasada administración del Gobierno Municipal de Vega Baja invirtió alrededor de dos millones de dólares en esculturas, hasta donde se sabe.
Estas esculturas no tienen valor histórico alguno y por la experiencia negativa con el bronce en nuestra ciudad, que lo que no se deteriora, se lo roban los cacos, es menester tomar ahora decisiones para el futuro.
No es secreto que esas esculturas se compraron a sobreprecio, que intermediarios conspiraron para agenciarse una buena comisión. Su valor neto, al detal, en el momento, es mucho menos que la mitad de su valor de venta.
El Gobierno Municipal está en una encrucijada. Puede dejarlo archivado en uno de sus depósitos donde nunca se disfrutarán hasta que se hagan inservibles o se lo roben como han hecho anteriormente, se instalan o se dispone de ellas en el mercado que haya disponible. Continuar almacenándolas no es útil a nadie y pone en riesgo la parte recuperable de la inversión. Instalarlas no es una buena idea mientras no se creen medidas de seguridad y de un mantenimiento constante de muchas cifras que habría que programar en cada presupuesto.
Salir de ellas, es a mi juicio, lo mejor que puede pasar. Del producto de la venta se puede invertir en obras de mayor durabilidad o necesidad. Y si se decide por los artistas locales, es una buena fuente de inversión.
La fuente de Burger King, inútil y en abandono desde la administración de Edgar Santana que fue la que la instaló a un precio de más de medio millón de dólares tiene otra fuente gemela en el archivo, escondida como la muñeca fea de la canción, para que nadie la viera. También hay unos cuantos animales representados, entre ellos una ballena, hecha por gente desconocida y sin valor cultural alguno que fue parte del asalto que dió la nefasta administración. Un empleado encubridor en plena transición, convenientemente siempre se le perdían las llaves cuando el Comité iba a ver lo que había. Afortunadamente, ese empleado ya no está, pero las esculturas, aun existen.
Yo no me explico cómo se iban a colocar esas esculturas de bronce en la Playa Puerto Nuevo, a menos que ya hubiera programado otro robo en pocos años para sustituírlas o restaurarlas, cuando de adentro hacia afuera el salitre se comiera el metal.
El alcalde de Vega Baja está buscando ingresos para el Gobierno Municipal y reducir gastos que no tengan que ver con los chavitos de los empleados y la dignidad de un salario justo de acuerdo a la experiencia, tiempo de servicio y educación alcanzada. Aquí tiene una alternativa que es mejor que dejar las cosas como están.
Lo que se perdió en el pago de esos adefesios no se va a recobrar, pero se puede valorar y poner en el mercado lo que no nos va a servir de nada excepto el producto del salvamento que quizás a otro pueblo de Puerto Rico o del mundo le pueda servir mejor que a nosotros.
