
Recuerdo cuando Edgar Santana era alcalde. Gracias a él Las Parcelas Panaini ya no se inundan, cosa que no logró hacer el ex alcalde Luis Melèndez Cano. Adicional que colocó lumbreras en la entrada del barrio, ya que de noche no se ve. Lamentablemente los bandidos las rompieron.
Para ese entonces yo no estaba orientada sobre lo que sucedía dentro del ambiente político. Muchas familias vegabajeñas sufrieron su encarcelamiento, pues él siempre estaba en los barrios buscando como aportar a la mejoría.
Conozco a muchas personas a quien él ayudó desinteresadamente. No despidió personal municipal del partido contrario que hicieron muchas cosas para fastidiarle su existencia.
Si aceptó sobornos e hizo cosas fuera de lugar, la certeza la tiene él, los involucrados, Dios y el diablo. Pero entiendo que todo padre tiene derecho de pelear por sus hijos sea bueno o malo. Ellos los engendran, ellos los pelean. Así que le deseo al señor Santos Santana que Dios sea fortaleciendo cada día más. Si es culpable, pues que se siga haciendo justicia, si es inocente, que salga de la prisión. Pero no somos nadie para juzgar a un padre que sufre la desgracia de su hijo.
No obstante, la vida continúa y debemos seguir luchando por el bienestar de nuestro Vega Baja. Esto sin dejar de orar por los que están en dolor. También quiero agregar como he visto la alegría de muchos por la desgracia de esta familia. Creo que eso es peor que aceptar un soborno o cualquier otra cosa.
Entiendo que una cosa es que se haga justicia y otra muy distinta es gozarse del dolor ajeno. El señor Edgar Santana tiene hijos, padres, hermanos, tíos y seres queridos que no tienen culpa de lo sucedido. Sin embargo, naturalmente sufren por lo que pasó y necesitan apoyo de quienes en un momento dado estuvieron al lado de su hijo. Esto no significa que este a favor o encontrar de la decisión del tribunal. Esto sólo significa solidaridad con quienes sufren estas perdidas, porque tener un familiar en prisión es casi una perdida.