El padre que fue a prisión en lugar de su hijo

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

THOMAS JIMMY ROSARIO MARTINEZ SONREIDOHace unos años, un amigo fue acusado, convicto y sentenciado a cumplir varios años de cárcel en Atlanta, Georgia, por una conspiración para distribuír drogas. Hasta esa fecha, el era un ejemplo social, religioso y para nada uno podía pensar que estaba involucrado ni en una violación a la Ley de Tránsito. Todo el tiempo él proclamó su inocencia, pero fue encontrado culpable en la Corte Federal para el Distrito de Puerto Rico.

Aunque no fui su abogado en el caso criminal, me pidió que revisara los documentos, testimonios y récords del FBI y la fiscalía federal con la que se le halló cupable a los fines de presentar, si era posible, una apelación al Primer Circuito de Boston. Al examinar la evidencia me percaté de que la persona que describían con su nombre no correspondía a su descripción. Parecía que hubiera dos personas, el delincuente y él. Cuando profundicé en la investigación, concluí que a quien se referían los agentes al mencionar a su persona y la actividad delictiva, no era él, sino su hijo, que tenía el mismo nombre.

Junto a mi amigo Diosdado Cano, volví a visitarlo en el lugar de su confinamiento y le expliqué mis hallazgos. Le indiqué además que podría explicar la verdad pero él tenía que autorizarme y lo más probable es que ese error de identificación lo sacara de su condena. Bajó la cabeza y me dijo: «Jimmyto, por nada del mundo yo quisiera que mi hijo estuviera aquí. Yo prefiero terminar de cumplir mi condena y ahí se acabó todo. Perdí mi retiro (era empleado federal) pero mi hijo es sagrado para mí. Olvida el asunto…»

Las palabras de aquel hombre me impactaron el resto de mi vida. Los padres no queremos que nuestros hijos sufran ni padezcan. El sacrificio que hizo mi amigo sólo lo podría hacer una persona que amaba con todo su corazón. Supe por otro confinado puertorriqueño en Atlanta, que también ayudaba, que deprimido, trató de suicidarse en su celda, pero luego retornó a su hogar y vivió el resto de su vida hasta que falleció de causas naturales.

Su hijo, consumido por sus vicios que una vez arruinaron la vida útil de su progenitor, fue alcanzado por un vehículo de motor y perdió la vida. Unas horas antes me había pedido dinero en la Tienda Walgreens como acostumbraba hacer, diciendo que no había comido. Una vez quise llevarlo a Hogares Crea, pero se resistió. No quiso salir de lo que le hacía daño.

Este es un caso de la vida real en que he omitido nombres y otros detalles por no ser necesarios. La ironía de todo es que falleció en la víspera del Día de los Padres, como si una fuerza mayor uniera las casualidades  para recordarnos que nuestras cargas se dilucidan en esta vida.

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