Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Mi sobrina Gabriela Rodríguez Rosario, a pesar de que reside en nuestra ciudad, no tiene mucha relación con lo que ocurre en el ambiente social y cultural. Ha dedicado gran parte de su vida a estudiar, trabajar y criar a su única hija. Es ingeniera de profesión y se dedica a resolver problemas del ambiente.
Recientemente fue a un gimnasio y se encontró la imágen de su abuelo en una pared, representando al mes de junio de los padres. Eso fue consecuencia de un certámen de fotografía que ganó Jorge Edgardo Pabón de una fotografía que tomó en una actividad que ofrecimos a los fotohistoriadores donde Jimmy Rosario contó sus experiencias en ese arte. Nada tuvimos que ver con el certámen ni con la sorpresa de que se colocara su retrato en el mes de junio, pero personalmente entiendo el simbolismo de una conspiración de los vegabajeños para honrar a mi padre, aparte de cumplir con el propósito principal de premiar al fotógrafo ganador.
El calendario en que sale abuelo tiene doce meses y algunas más imágenes que la docena que completan el año. Está hecho con mucho sentido historicista y vegabajeñismo; hay mucho amor en su producción. El simbolismo está presente en todo el trabajo realizado por el Gobierno Municipal de Vega Baja, sus empleados y funcionarios y vegabajeños interesados en la buena fama y trascendencia de la ciudad y de los vegabajeños.
Aunque tengo una idea de la aportación de mi padre a Vega Baja, he recibido esta inclusión como un homenaje más que esta ciudad le ha hecho. Estar en el centro de una publicación, en un mes tan significativo, honra, obviamente, su rol de padre. No se quién ató cabos, pero acertó. Mi padre es un ejemplo como padre, abuelo y bisabuelo. Ha sido exagerado al dedicarse a criarnos con todo lo mejor de su ser y a mantener el vínculo familiar de vida. Ha sido un sembrador de buenas semillas y vigilante de nuestro desarrollo.
También ha sido un buen esposo, hermano e hijo. Ha sabido luchar con sus pasiones internas y las de otros para buscar mejores soluciones para todo, poniendo lo mejor de su inteligencia y de sus recursos en crear mejores ambientes para todos. Y para su pueblo, le ha dado por 72 años el beneficio del recuerdo, no solo por los miles de fotografías que debe haber tomado en toda su vida, sino de los escritos que las acompañaron. Afortunadamente el almanaque de su vida tiene muchos más mensuarios y posiblemente años para que lo continuemos valorando.
Gracias a todos por reconocer a mi padre y hacernos sentir bien a todos en nuestra familia. Gaby descubrió por casualidad lo que todos sabemos hace tiempo. Los vegabajeños en general ven a mi padre como un icono en la historia local y lo han colocado en un pedestal alto como ejemplo y para que nos demos cuenta de los valores culturales y humanos que practicamos en nuestra ciudad.