Por Miguel A. Ojeda Trinidad, legislador municipal
Coincido con la periodista Wilda Rodríguez, pero los independentistas tenemos una solución más práctica y real.
Primero, nos tenemos que preguntar qué ha pasado en nuestra historia para caer en este desprecio -no hay otra forma de llamarlo- de que el americano en Estados Unidos continental tiene mayor valor que el puertorriqueño de territorio americano en Puerto Rico. ¿Acaso no éramos ciudadanos con igualdad en todos los niveles de derecho bajo el Estado Libre Asociado? Lo que pasó es que el tiempo descubrió la verdad de que en Puerto Rico no hay común ciudadanía, porque nuestra ciudadanía debiera tener en teoría el mismo valor en nuestra isla. Así, que la falacia en primera instancia es el Estado Libre Asociado. Por eso, temprano en la historia, los independentistas se dieron cuenta y crearon su propio instrumento de lucha que es el Partido Independentista Puertorriqueño.
Segundo, la estadidad como solución está tan lejos, que no podemos contar con ella. No está lejos en el tiempo solamente, sino también en la mente de los puertorriqueños y la de los americanos. Muchos detalles, como nuestro idioma, costumbres, tradiciones y manera de ver la vida, que es la idiosincrasia, no caben dentro de la mentalidad ni aun en la diversidad de los estadounidenses. Nosotros nos parecemos y tenemos más elementos comunes con nuestros vecinos caribeños centroamericanos y suramericanos, incluyendo a Brazil, aun cuando no hablan nuestro idioma.
Tercero, ahora que nuestro país está en la ruina de sus instituciones y agencias gubernamentales, es cuando podemos formular un país de sacrificio y buena administración para que el futuro sea seguro y respetable. Los populares y los penepés ya estuvieron gobernando todos los gobiernos municipales y estatales y han abusado del poder para beneficiar a terceros y a ellos mismos. Aunque sean los más conocidos, debe haber una determinación de un nuevo pensamiento. Nuevos actores y nuevas ideas para hacer un nuevo Puerto Rico, cimentado en su propio desarrollo con amor y dedicación, sin tener que depender económicamente de otro país que cada vez nos apoya menos.
Y para intentar salvar nuestra salud de lo que nos quieran dar para sobrevivir, de lo que les sobre.