Desigualdad con consentimiento

 Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

TJRM ReciclandoEscuché al Gobernador como medio culpando a los Estados Unidos por los recortes en los fondos de Medicare y como medio confiado en que la solución vendría con una acción del Norte.

No tengo duda de que tiene razón en culpar a la nación, pero tres dedos nos señalan a nosotros los puertorriqueños por haber pospuesto la decisión final sobre nuestro status. Si la isla fuera estado, no podría haber discrímen pues tendríamos una parte asegurada en igualdad con los demás estados.

Para muchos, dar ese paso conlleva renunciar a nuestra idiosincracia para que el hermano mayor nos arsorba y nos convirtamos en americanos. Pero la realidad es que ya la mayor parte de los puertorriqueños, que no están en nuestras islas sino en terirtorio estadounidense son así y esos conservan las tradiciones y la cultura mucho más en sus respectivas residencias en el continente de América del Norte que lo que nosotros en nuestra propia tierra lo hacemos.

Yo puedo entender pero no me da la ecuación matemática a los que creen que podemos salir a flote solos, independientes. Tampoco la independencia es sinónimo de patriotismo absoluto ni de monopolio de amor y dedicación por la cultura, como se ha pretendido tambien significar en el estadolibrismo. A veces ese amor por Puerto Rico se convierte en una obseción como nos ocurre cuando nos enamorados a lo divino y hasta en una enfermedad colectiva que nos causa daño social.

En el actual status, no podemos quejarnos que nos maltraten o que no sean equitativos. Puerto Rico es off limits para la igualdad económica porque acá somos ciudadanos igual que allá, pero nuestra tierra no tiene la misma calidad para la aplicación de las leyes. No somos en Puerto Rico lo que es Estados Unidos de América en el continente, Alaska y Hawaii.

Esto es una desigualdad con consentimiento porque todo lo queremos a medias, como si fuéramos inseguros hasta de pedir y lo hacemos de rodilla, prestando reverencia al de allá. Seguiremos peleando por más derechos y proclamaremos nuestra posición como ciudadanos americanos, pero no nos podrán garantizar nada porque la ley vigente no lo provee.

De la noche a la mañana, nos podrán negar, con razón jurídica y para mal de nosotros, la totalidad de beneficios. El día que solicitemos y se nos conceda nuestra integración, seremos libres de verdad, porque estaremos de igual a igual con los demás ciudadanos de Estados Unidos, pudiendo reclamar lo que en igualdad nos corresponde.

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