Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Los Mensajes de Presupuesto se han convertido con el pasar del tiempo con un espectáculo público de ostentación, derroche de dinero y de recursos y de distorsión de la realidad. Originalmente no ocurría eso. La consideración del presupuesto anual era de otra manera, más sobria entre el Concejo o la Asamblea Municipal y el Alcalde.
Pero los políticos imitan a otros políticos de mayor jerarquía y el Gobernador de Puerto Rico imitó al Presidente y el Alcalde al Gobernador. Y un día se comenzó a imitar las obligaciones de cada cual y se puso en blanco y negro en la ley porque en el espectáculo hay una oportunidad de lucir, políticamente hablando, si hay un buen libreto y un buen show. Esto pues, no lo inventó el actual alcalde, es producto de la imitación y del librito de los genios que son contratados para asesorar a los funcionarios de gobierno. Conociendo al alcalde que tenemos, yo creo que si se le diera crédito por el contenido más que por el continente, éste prescindiría de todos los ornamentos y se iría directo al grano a contar los problemas, plantear sus soluciones y esperar la respuesta legislativa.
Pero no. El tiene que hacer lo que otros esperan que él haga para demostrar públicamente que está en control de la situación, que tiene ideas y que está haciendo las cosas bien. Muchos lo quieren oír de su propia boca, para afianzar su seguridad individual.
Dentro de ese marco del escenario, hay un trabajo que no se ve. Y es el que se inició desde que el Comité de Transición comenzó a trabajar en noviembre de 2012, justo después del triunfo arrollador que tuvo. Dentro de ese Comité integró gente conocedora y responsable y hasta su contrincante político del PIP, Rolando Rivera Garratón. Luego construyó un equipo de trabajo donde contrató al mismo auditor que había nombrado la anterior administración, en un mensaje adicional de que no iba a bregar desde la óptica de su partido político sino de una perspectiva más amplia y completa que es la pura administración pública gubernamental.
Comenzar con el pié derecho no fue su único norte. Nombró personas idóneas en cada uno de los puestos de funcionarios y durante dos años ha sido responsable en el uso correcto y controlado de gastos. Un desbalance presupuestario lo pudo equilibrar y hasta convertir los números negativos en millonaria cifra positiva. En su mensaje verbal rechaza el mote que le pusimos de «mago de finanzas» porque cree que es el resultado de actuar con responsabilidad. Yo sigo creyendo en su alquimia maravillosa que en corto tiempo ha tocado la ciencia de las finanzas en Vega Baja.
Marcos Cruz conoce las dimensiones del tiempo muy bien. Comienza su discurso con la frase trillada de Muñoz Marín que Meléndez Cano la rotuló donde hoy está el Parque Forestal y que Edgar Santana mandó a quitar: «El camino de los pueblos no termina nunca», pero le da una interpretación personal. «Cada pueblo, de tiempo en tiempo, en su desarrollo, tiene que atender sus retos y necesidades a nivel cultural, deportivo, económico, político y social, conforme con las circunstancias con las que vive», expresó el alcalde.
Reconoce la dificultad estatal y no la disfraza. Aun mas, la menciona como uno de los problemas que tiene nuestra ciudad al afectarse los ingresos que provienen del Gobierno que dirige su propio partido político. No tapa la realidad, la acepta. La propia previsibilidad de nuestra ciudad la coloca decadente, con la partida de algunas fábricas y tiendas que tienen un impacto importante en la economía local y en la entrada de ingresos municipales, pero aparte del taco en la garganta de cuando las cosas se tornan difíciles, no se ve signo de derrota. Hay optimismo, fuerza y hasta determinación no solo en su mensaje escrito sino también en su voz.
Yo creo que parte de su éxito administrativo hasta el momento tiene que ver con su personalidad. Hace unos días nos dijo que en su propio hogar tenía los mismos equipos de hace diez años, porque el cree en la utilidad hasta el máximo y no se deslumbra por la apariencia. En broma le dijimos que como le gusta tanto la historia y quería hacer cosas con el menos costo posible, el próximo museo de antigüedades sería en su casa y no le iba a costar nada al Gobierno Municipal. Pero en serio creo que es afortunado que ese factor sea una de las características de sus ejecutorias como alcalde. En estos tiempos de escasez y privaciones conservar lo nuestro es un mandato.
El asunto de la merma en la proyección del presupuesto es sin duda una estrategia, como ha dicho Tito Cordero. El alcalde Edgar Santana en su primer presupuesto, por el contrario, le subió cinco millones basado en una farsa inventada por su asesor económico Irving Piñeiro que basaba en que recibirían las aportaciones del Proyecto Playa Hermosa que ni siquiera estaba aprobado. Aquello se haría para poder tomar dinero prestado a base de proyecciones de ingresos. El resultado fueron los déficits recurrentes y los problemas legales en que se metió el Gobierno Municipal que ni siquiera el sucesor de Santana, Iván Hernández, pudo alivianar.
En tiempos de limitaciones, escasez e incertidumbre las palabras presupuesto, real y balanceado tienen una sola definición. Podemos criticar lo que no es similar a otros discursos, lo que pudo haber hecho en lugar de lo que hizo y acertar, pero no podemos negar que la responsabilidad que le precede la podemos encontrar en el mensaje comedido que ayer escuchamos en el Teatro América.
Dijo algo más que nos caló hondo. Estableció que su meta es decirle la verdad a los empleados municipales sobre la situación de inestabilidad y no recurrencia de ingresos por lo que no podía atender aumentos de sueldo en este momento. Ellos durante estos dos años han recibido incentivos de mejoramiento dentro de su ambiente laboral, uniformes, seminarios y actividades diversas además del restablecimiento de su horario a tiempo completo. Pero posiblemente alertado del estado en que ha caído su partido político en Puerto Rico, anticipa que prefería perder una elección, antes de ser irresponsable.
Creo que si las elecciones fueran hoy y el Partido Popular perdiera en todo Puerto Rico, no sería el uno de los perdedores.