El título no tiene que ver con mi salud. Después de la tormenta que viví con la aparición del cáncer y dos o tres sustitos de síntomas raros, cuidos y descuidos, estoy felíz y entregado muy espiritualmente, más que en los tiempos que me dieron el sobrenombre de «monaguillo» en Morovis. Vivo retirado mejor que un adinerado, pero aun con vínculos serios con mis hermanos vegabajeños, con la música y la educación, que son mi pasión.
Cuando me refiero a los últimos cartuchos hablo de mi pasado y mi futuro. Atrás han quedado mis prioridades de aportaciones al servicio público, la enseñanza, la dirección escolar, el profesorado académico, la lucha por mi ideal de independencia y por un mejor espacio de vida para Vega Baja y Puerto Rico. Y aunque uno no se retira de un todo, pienso que mi ciclo con el Gobierno Municipal de Vega Baja debe cerrar para que otros puedan también hacer como yo o mejor que yo, esfuerzos desde la honorabilidad de un escaño legislativo municipal.
Más adelante les hablaré de mi percepción ya que aun estaré activo. Mi decisión fue tomada hace algunos meses, pero por responsabilidad personal, lo haré efectivo después que concluya el estudio del presupuesto y su aprobación. No puedo dejar esa carga al que me suceda. Mis últimos cartuchos oficiales terminarán oficialmente en mes y medio, pero mi amor por este pueblo me tendrá en la continua lucha por mis ideales y por mi amor a la paz y la libertad.
Como ustedes saben, presenté una medida legislativa que no fue considerada por la mayoría popular de la Legislatura Municipal en contra del Impuesto de Valor Añadido. El alcalde Marcos Cruz Molina, obviamente, ha dado su voto particular en la reunión de sus homólogos queriendo que se imponga el IVA a los vegabajeños y desde luego, desde la Casa Alcaldía se le puso la ficha de tranque al proyecto similar de la delegación novoprogresista y al mío, que pertenece a la delegación independentista.
Yo no entiendo cómo haya personas que validen las actuaciones erráticas de una administración estatal que nos lleva sin frenos por el precipicio. Pero peor aun, bajo la excusa de que se estudiaría alternativas se hizo un foro donde hubo expresiones concretas de los deponentes que pueden ser adoptadas.
Pero no. Ni con unos ni con otros, todo lo contrario. Paños de malva y escritos para llenar el récord. La delegación popular ha radicado un proyecto de resolución, sin expresar soluciones definidas. Sólo una lista o catálogo insípido y temático para que el gobernador y los legisladores estatales decidan lo que ellos quieran. Me imagino que cuando la copia de esa resolución llegue a Alejandro García Padilla, Jaime Perelló, Eduardo Bathia, Tatito Hernández y los demás representantes y senadores se reirán a carcajadas y dirán: !Esos son de nosotros! !Qué grandes y muchos somos! Pero como aquellos se vanaglorian de las lealtades ciegas de sus huestes, en el interior de sus mentes bullirán adjetivos peyorativos para describir a los representantes de los vegabajeños en la alcaldía y Legislatura Municipal.
Se me invitó a suscribir el proyecto, pero tengo que declinar. Le devuelvo la cortesía al Señor Presidente con un gracias, pero no gracias. Mi fundamento consiste en que pienso que el proyecto carece de sustancia y lo digo con el mayor de los respetos. No tiene un norte definido. Mandar a estudiar opciones a unas personas que creen firmemente en otras cosas, no aporta en nada a la solución de problemas. El método científico para resolver problemas no aguanta esas ecuaciones de sumisión y esclavitud partidista.
Yo creo en la libertad de pensamiento y expresión, pero sin ataduras ni complacencias. Mis últimos cartuchos no son para despedirme del foro como si me hubieran derrotado. Son para que se conozca el pensamiento crítico y se comparta. Y para que de ese respeto mutuo que todos nos debemos, concluyamos que no necesitamos a nadie que piense por nosotros, que hay talento suficiente en todos mis compañeros legisladores para pensar lo que se va a decir y hacer y que cambiemos el destino por el mejor que nos pueda tocar.