Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Ayer fue un día triste para Puerto Rico. Supuestamente el IVA no iba para ningún lado, dicho por todos, pero era otro embuste. Penosamente el Gobernador y los dos presidentes de la cámaras fueron partícipes de ese extraño deja vu. Parece la película de ciencia ficción de los cincuenta «The Day the Earth Still Stood», que se recreó nuevamente hace unos años o una versión criolla de «Back to the Future».
Esto rebasa los parámetros de la tolerancia ciudadana. Es un abuso a la paz del pueblo. Pero eso ya ustedes lo saben. Los que lo apoyen, serán parte de lo que es al que siguen.
Me recuerda sucesos que se dieron en Vega Baja con la administración del penepé que comenzó en 2005. Cuando llegaron, agotaron los recursos económicos disponibles antes de mayo y se pudieron golosos con generar más dinero. Se apoderaron de la mayoría de los legisladores municipales a cambio de comprarlos con trabajos municipales a sus cónyuges, hijos y hasta amantes. Al Presidente que se rebeló lo quisieron pasar por la piedra y resultó con el tiempo salir como uno de los más impolutos moralmente de esa generación. Jugaron al juego del poder y de que el dinero compra todo, olvidándose en todo momento que eran funcionarios públicos y empleados de los ciudadanos.
Antes de llegar al poder, fueron a Fomento para ver cuanto quedaba de márgen crediticio para allegar todo el dinero que se podía y destinarlo a fuentes costosas y figuras de poco valor adquiridas a precios millonarios, Expropiaron el Comité Local del partido contrario para luego hacer el multimillonario adefesio bajo el nombre generoso de Bibilioteca Municipal Electrónica con cualidades de edificio verde.
Nunca cuadraron presupuesto, terminando con varios millones en déficit continuo año tras año. El lema era que el dinero había que gastarlo. Y para más semejanza con el Gobierno de Alejandro García Padilla, subieron los impuestos en el primer año de cada cuatrenio y subieron los costos de todos los servicios municipales.
El poder en el gobierno es uno limitado al tiempo en que se elige a los incumbentes. Se pueden quedar con las mismas ideas, pero los que los siguen lucen igual o peores que ellos. A más de una persona se le está perjudicando el futuro tratando de dar explicaciones que nadie cree.
Hay que poner el ejemplo de lo que se hizo en Vega Baja para entender que por los resultados luego supimos que no era el camino correcto el que llevaron los alcaldes ni los legisladores municipales de 2005 a 2013. El gobierno que le sucedió ha sido uno prudente, de presupuestos más bajos para poder cumplir metas y tener, como se logró en junio 30 de 2014 un superavit millonario después de una década perdida en manejos turbios, pérdida de recursos y ausencia de la moral del verdadero servicio público como debe ser.
El gobierno central de ahora está como estuvo nuestro gobierno municipal de antes, con una ansiedad para complicar todos los escenarios posibles, primero con la noticia de que se iba a acabar el mundo si no se hacía lo que el gobernador dijo y nadie más y ahora con una pausa sin esperanza que cambiemos la inacción a acción ni lo negativo a positivo. La falta de alternativas hace dudar de las intenciones de la única opción, que ya llegó al límite de lo tolerable y alcanzable en imposiciones tributarias y en caminos que no conducen a ningún rumbo seguro.
No hay ideas nuevas ni soluciones a la vista. Tal parece que están poniendo en pausa el gobierno para propiciar que todo empiece peligrosamente en cero. Wishful Thinking. Eso, lamentablemente, no va a ocurrir.