Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Tradicionalmente hemos considerado a los países de América que son hispanos como que no son fuerza suficiente contra la potencia de Estados Unidos de América. Pero a veces el pequeño poder que asumimos que no existe nos trae grandes sorpresas, como la intervención de Rubén Berríos en la Cumbre de las Américas.
Rubén Berríos fue reclutado como parte de la delegación de Nicaragua y aprovechó la presencia del Presidente de Estados Unidos para recordarle, personalmente, que Puerto Rico debe ser descolonizado. Pero no sólo logró la atención de Barrack Obama quien repitió la estereotipada frase de que son los puertorriqueños quienes tienen que tomar la decisión sino que le replicó, devolviéndole la responsabilidad de actuar a su nación americana.
Por primera vez siento que de algo vale, desde el punto de vista de derecho internacional para nuestra nación puertorriqueña tener relaciones y contactos en otros países fuera de los Estados Unidos. Antes me pareció que todas las reuniones eran para promover la independencia de Puerto Rico, crear problemas a Estados Unidos y ganar capital político propagandístico. Esta es otra cara de la moneda.
En otros tiempos hasta se hablaba de promover el socialismo y el comunismo localmente como consecuencia de esas visitas y propaganda. Hoy tenemos que darle el crédito al líder independentista que hizo lo que los emisarios que elegimos no quieren hacer porque siempre están pensando en su próximo puesto político.
No pienso que Puerto Rico se dirige a la independencia, pero de la única manera que podemos coincidir en otra ruta adecuada tiene que ser con la descolonización. Rubén Berríos, desacreditado por otras razones en ocasiones injustas, sacó la cara por los puertorriqueños y de frente a frente y de tú a tú, le dijo lo que tenía que decir a quien tenía que decirlo.
En el ocaso de su trayectoria política ha tenido un acierto que todos debemos celebrar.