Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
Carlos Mellado, Procurador del Ciudadano, ha renunciado para no ser un sello de goma. El actual gobierno no le ha dado, según él, las herramientas económicas para manejar los asuntos financieros de la agencia.
Primero que todo, este tipo de agencia fiscalizadora dentro de la estructura de una misma rama ejecutiva se crea para poner gente del mismo partido y dar la impresión general de que hay sensibilidad hacia los problemas de la gente. Esa sensibilidad siempre se acaba cuando otro partido llega y los políticos electos quieren tener el control.
Así, lamentablemente es el tipo de gobierno que tenemos. La realidad de la canción con el estribillo «quítate tú pa’ ponerme yo». De seguro el actual gobernador pondrá otro de su partido al que le de los recursos y el respaldo que a dejaron mellada la agencia.
Segundo, no hay sorpresa en lo que el Procurador dice y lo que ocurre en todas las ramas del gobierno. Todos sabemos el tirijala con los jueces del Supremo, los del Apelativo y los del Tribunal de Primera Instancia. Y no olvidemos aquel juez politiquero que presidía el Supremo que cuando el gobierno era penepé se acogía a la «dignidad del silencio», pero cuando estaba el Partido Popular, hacía lo posible por hablar en cuanto bautismo de muñecas le invitaban. O aquella Directora de la Administración de Tribunales, que manipulaba las investigaciones de los jueces, incluyendo los desvaríos del recientemente convicto juez Acevedo de Aguadilla.
De la Rama Legislativa ni hablemos. Los que cuando no están en el poder hablan de abusos, son los primeros en botar hasta los empleados de carrera, porque no hay carrera alguna en el sistema legislativo. Allí los empleados son tan permanentes como los incumbentes, cuyo término dura cuatro años. Obligan a los empleados a envolverse en las campañas primaristas de los incumbentes para reelección porque si su jefe no aparece en la lista de representantes y senadores electos, su trabajo durará hasta el 31 de diciembre del último año del cuatrenio. Y el trabajo como miembro del comité de campaña no se le puede cargar, en teoría, al tiempo de su servicio en la cámara legislativa. Pero todos sabemos que esa es una hipocresía legal o una injusticia indigna al que todos someten o se someten.
Todo esto es incómodo para el ciudadano común, pero lo que más ofende es el sistema creado para manejar las elecciones. Hoy día la Comisión Estatal de Elecciones está en tan bancarrota moral como la Autoridad de Energía Eléctrica y el gobierno en general de Alejandro García Padilla, Perelló y Bathia.
Antes las acciones negativas eran solapadas, pero ahora se descubren porque los políticos siguen usando los sistemas de empujar las cosas como se hacía en el siglo pasado, mientras que la gente está mejor informada en su base personal y tiene los medios de las redes para formular una opinión crítica.
El disloque y aparente hecho de que los administradores se han quedado sin combustible es producto de eso mismo. Por eso los anuncios y las explicaciones engorrosas y maquilladas del gobernador no impresionan, el verbo del Presidente de la Cámara no convence y Bathia nos ha acostumbrado a ser liberal de palabra y luego perderse en la masa, sin dejar nada visible y apreciable. Como dicen, mucho ruido, pocas nueces.
Creo que el exprocurador se equivoca al decir que no iba a ser sello de goma. Lo debió decir en diciembre de 2013 cuando comenzó el presente cuatrenio, pues a menos que fuera inmaduro, el sabía que no era bienvenido a la nueva administración.
El, como otros, se han quedado para evocar la resistánce de los franceses en la Segunda Guerra Mundial, pero se equivocan porque el bastión no es de los partidos políticos. Lo mismo hicieron unos populares bajo la administración de Luisito. Edgar los envió a hacer nada en una esquina oscura o los convenció de saltar a su bando y ayudar a hacer las barbaridades históricas que todos conocemos.
Cuando Marcos llegó ni siquiera esperaron a recibir los nuevos, los que trabajaban bajo Iván Hernández entregaron la Casa Alcaldía y las dependencias en el fin de semana antes de que el nuevo alcalde tomara posesión.
La Legislatura Municipal está consciente de la implicación histórica que significa ser sello de goma de un alcalde del mismo partido. Ha estado dando espacio, batallando algunas propuestas del primer ejecutivo y aprobando iniciativas legislativas sobre asuntos que nos conciernen a todos. Aun hay legislación de encargo que hay que vigilarla, un cuando se someta de buena fe. Al final de la jornada, veremos cuál es el legado histórico que nos dejará su Presidente Ebrahim Narváez y cada uno de los demás.
Esa batalla la deben dar todos los funcionarios y empleados. Está probado que un mundo mejor sale del consenso, pues la responsabilidad del poder se distribuye, hay menos tensión y confrontación. Y al final, si las cosas salen mal, también una mano con un dedo acusador, tendrá dos hacia atrás.
