Crónica de una celebración

FESTIVAL DE TEATRO DEDICADO A EVARISTO OTERO

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

Ninguna descripción jamás estará completa para describir la actividad que celebró el Gobierno Municipal de Vega Baja para honrar al teatrero vegabajeño Evaristo Otero Rosa el viernes 27 de marzo. Es así porque casi siempre se omiten sectores de la actividad humana por inadvertencia o en ocasiones por criterios insuficientes, pero aquí sí hubo una diferencia marcada, parafraseando el lema escogido por el alcalde para su propaganda institucional.

Para poder explicar esto, voy a tomarme unas libertades que nunca hago, incluyéndome como una variable pues me siento sumamente felíz de que el curso de los acontecimientos no fuera una actividad paternalista y dirigida, sino una oportunidad de inclusividad en la participación del pueblo.

Yo sé que el alcalde ha querido honrar a «Coto» desde hace tiempo, aunque mucho de  lo que Evaristo ha hecho por Vega Baja lo hizo antes de que Marcos Cruz siquiera hubiera nacido. Pero ambos son parientes y él ha querido ser prudente, con justa causa moral, aunque sin razón jurídica para ello, ya que nunca se podría configurar un señalamiento de abuso de recursos si el alcalde hubiera tenido la iniciativa.  Fue entonces que el Presidente de la Legislatura Municipal, Ebrahim Narváez me llamó para corroborar unos datos cuando tuvo la intención de hacer un reconocimiento en ocasión del Festival de Teatro y en especial, el Día Internacional del Teatro, según decretado por la UNESCO, que es el brazo cultural de la Naciones Unidas.

Vega Baja tiene una tradición de teatro con productores, autores, libretistas y actores locales. En mi familia, desde mis antecesores y sucesores han participado en obras escolares, teniendo una oportunidad maravillosa de descollar en distintas habilidades que se desarrollan con una buena dirección. En el trabajo de mi padre sobre Afición Teatral Vegabajeña hay un catálogo extraordinario de distintas obras que se escenificaron dentro y fuera de nuestra ciudad con talento local y que habremos de continuar divulgando.

Evaristo ha sido tal vez el que más tiempo continuo que se ha dedicado a esta rama de las artes. No tiene un título académico en teatro, pero todos le reconocemos su conocimiento. dedicación y maestría. No es el único que tenemos que recordar y honrar, pero es el que históricamente marcará el camino para el agradecimiento de un pueblo por la actividad de seres nobles como él.

Cuando el legislador municipal Miguel Ojeda Trinidad me dió la buena nueva de la oportunidad de reconocer a Evaristo, pusimos nuestra mente a correr. Los dos teatros América y Fénix ya tenían nombre, pero las salas no. Y la sala principal debía ser nombrada como Evaristo Otero Rosa. Pensamos en la posibilidad de que aun cuando se acogiese la idea por la autoridad legislativa y el alcalde, no estaría a tiempo para consolidarse el homenaje con la designación. Anticipamos el problema legal de designar lugares públicos con nombres de personas vivas y se incluyó dentro del proyecto la facultad municipal de nombrar no solo sus edificios, sino sus salas o espacios con nombres de personas. La ordenanza que presentó el legislador del PIP fue acogida por unanimidad en la sesión legislativa que le correspondió.

En el interín, en la Escuela de la Historia Vegabajeña hemos estado preparando un corto documental sobre la vida de Evaristo Otero Rosa, con una entrevista que lleva dos sesiones y múltiples fotografías, además de recopilar la información, documentos e imágenes sobre su vida.

Cuando al principio escribimos sobre la conjunción de valores, nos referimos a la manera en que se desarrolló la actividad. El Partido Independentista Puertorriqueño al que él pertenece y con el que se identifica, estuvo representado y fue parte del protocolo, en una manera seria y responsable. El PIP entregó una hermosa placa al patriota. Esa fue  una muestra de la parte civilizada de los partidos políticos, que no hay que mirar despectivamente desde la oposición, cuando participan en el proceso de crear y participar sin querer adelantar agendas. Permitir eso fue un acierto, no le restó sino que sumó al evento, lo que todos aplaudimos.

El Centro Cultural, del cual fue miembro fundador y el cual el presidió en más de una ocasión, también estuvo presente haciéndole un homenaje muy particular con un regalo de artesanía precioso y de mucho valor.

Pero más significativo fue la audiencia que lo acompañó. Estaban las autoridades municipales representadas por el Alcalde y el Presidente de la Legislatura Municipal, el Director de la Oficina de Arte y Cultura, un representante simbólico de UNESCO que leyó un mensaje mundial que se repitió ayer en todas las salas del mundo y la persona que está siendo posible el resurgimiento del teatro en Vega Baja, el Sr. David Muñiz. Los compañeros de teatro como Juan (Johnny) Otero, Carlitos Rosario y otros, los actores de muchas de sus obras que oportunamente enumeraremos, entre los cuales estaban Grissel Marrero, Lcdo. Juan Manuel Rivera González, Lcdo. Victor Rivera González, mi hermana Flor Rubí Rosario, sus propios familiares y otros, mostraron una solidaridad con el maestro de la escena vegabajeña. Una excelente foto profesional, tomado por Rudy Rivera, le fue obsequiada.

La  guardián del tiempo, de una exquisita modulación en su voz y una cuidada dicción, Ana  Avilés, fue la maestra de ceremonias. El Ballet de San Juan, entre piezas clásicas y  otras inspiradas en épocas más recientes, clausuró la histórica velada.

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