No perdamos la fe

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez

THOMAS JIMMY ROSARIO MARTINEZ SONREIDOEl mal gobierno, las múltiples condiciones de salud, la limitación presupuestaria y económica y la criminalidad son suficientes fuerzas negativas para quitarnos la esperanza. Se suceden tan rápido que todos estamos ya acostumbrados a esperar el próximo golpe.

En estos días hay mucha gente rindiéndose. Creo que si hubiera una encuesta entre los muertos, muchos habrían preferido morirse. Otros entregan los bienes que no pueden pagar o se acogen a los beneficios de la Corte de Quiebra. Hay también quienes se entregan a la fe, buscando que Dios o  lo desconocido le brinde el soporte que ahora no tienen en el mundo. Por ahí viene un legislador con otra alternativa, la de la muerte asistida. Un catálogo de opciones para todo tipo de ánimo, Y no contemos el suicidio, porque Rosa Miranda, que pasó por eso personalmente, nos abrazará y nos dirá, con mucha razón, cuán importante es la vida.

Nunca hemos aprendido que la vida es fácil. Tenemos una lucha constante contra personas que hacen el mal y el mal que con nuestras propias equivocaciones humanas también creamos.Y para colmo de males, cuando no hay humanos equivocándose, la naturaleza nos da lecciones sobre nuestra fragilidad con fenómenos no usuales relacionados con el ambiente.

Otros países tienen una pobreza extrema, una economía detenida donde no hay progreso previsible. Hay países tan inestables que nunca las familias saben si su principal proveedor regresará vivo o si la esposa o una hija serán las próximas víctimas de violación o de trata de blancas. En otros, las epidemias diezman a la población. Volcanes, tsunamis, terremotos, guerras civiles, esclavitud y violencia, están en todas las partes del mundo, que nosotros, por haber vivido en una burbuja de relativa paz, no conocemos.

Aun en las economías avanzadas y antiguas, como las naciones de Europa, están a punto de caer en una encrucijada de valorización menor al dólar en relación a su Euro, que ha perdido valor y el prestigio que alcanzó por muchos años.

Comparar con otras realidades como consuelo, me recuerda unos versos de Pedro Calderón de la Barca, en La Vida es Sueño:

Cuentan de un sabio que un día
tan pobre y mísero estaba,
que sólo se sustentaba
de unas hierbas que cogía.
¿Habrá otro, entre sí decía,
más pobre y triste que yo?;
y cuando el rostro volvió
halló la respuesta, viendo
que otro sabio iba cogiendo
las hierbas que él arrojó.

Quejoso de mi fortuna
yo en este mundo vivía,
y cuando entre mí decía:
¿habrá otra persona alguna
de suerte más importuna?
Piadoso me has respondido.
Pues, volviendo a mi sentido,
hallo que las penas mías,
para hacerlas tú alegrías,
las hubieras recogido.

No podemos perder la fe porque no estamos frente a una pared de fusilamiento, como en la Cuba de la década de 1960. Aun tenemos oportunidades y tiempo de más para buscar nuestra felicidad individual dentro de las circunstancias adversas y nuestra porción de paz. 

Hay que crear nuevas maneras de vivir individual y colectivamente. El ser humano está afortunadamente dotado de una inteligencia superior a todos los demás animales que le permite reestructurar las distintas situaciones y renacer de las cenizas. Tengamos eso en cuenta y no perdamos la fe.

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