
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez
En la historia política de Puerto Rico, la mucha exposición y lucha por causas impopulares en ocasiones disminuye el aprecio del pueblo por sus líderes. En el mundo estatal, pasó con Luis Muñoz Marín, quien desde su propia incumbencia fue perdiendo el valor absoluto y reverente que le daban incluso los populares. Roberto Sánchez Vilella,
tuvo en 1964 su primera y única postulación y elección como Gobernador y nunca volvió a ocupar un puesto electivo. Luis A. Ferré, Sila Calderón, Aníbal Acevedo Vilá, Luis Fortuño Bursets y el mismo Rafael Hernández Colón en su primer término, desistieron de una postulación y fueron derrotados en el intento. Al final de sus dos
términos, ya estaban derrotados ante la opinión pública Carlos Romero Barceló y Pedro Rosselló González. Todos esos ejemplos también pueden proyectarse hacia los municipios en la figura de alcalde y en los puestos legislativos de Cámara y Senado.
Los puestos políticos son, en esencia, una contratación temporal que puede terminar antes de tiempo por actos indebidos de corrupción, enfermedad o muerte pero siempre termina en la fecha prescrita por ley. El término bajo nuestras leyes es cuatro años o menos y vence, en el caso del gobernador, el 2 de enero y en el caso de los alcaldes el segundo lunes de enero al comienzo de cada cuatrienio. Igual con los legisladores, que ya desde diciembre tienen que hacer entrega de sus oficinas al final del cuarto año de la Asamblea Legislativa. Hay medios legales para sustituir temporeramente a un elegido que no pueda ocupar su puesto, pero nunca la opción del anterior incumbente provoca una prolongación de su mandato.
En todos los niveles, los incumbentes toman posiciones sobre la política pública administrativa. En el presente, el Gobernador sometió un proyecto de ley que en síntesis no promueve lo que intenta y los anuncios ridículamente elaborados para convencer han provocado una reacción equivocada. En la vorágine de la insatisfacción pública se ha llevado a los populares que apoyan el proyecto y aun ha causado malestar con los que se oponen, como Carmen Yulín Cruz, a quien se le ha tildado de oportunista y politiquera por sus posiciones tradicionales contrarias a la tendencia del Partido Popular como ésta.
Es de nuestro interés las personas por las cuales los vegabajeños votamos. No tengo que decir lo penoso que ya resulta las salidas públicas del gobernador defendiendo el proyecto del IVA diciendo cosas que no son ciertas y alegando que nunca miente, sus ataques a todo el que tiene una posición adversa y equivocándose sobre la posición que algunos asumen, tratando de crear la impresión de que hay grupos que lo favorecen. En los medios y las redes de comunicación se ha dicho de todo y se le asocia con lo malo, Eso es reflejo de una personalidad desgastada ante la opinión pública, lo que no es nuevo para ninguno de nosotros porque constantemente los analistas y comentaristas lo concluyen.
P
ero lo mismo ocurre con Rafael (Tatito) Hernández, quien desde su orígen tiene una carga tan fuerte como la de ser Presidente de la Comisión de Hacienda en la Cámara de Representantes donde primero se ven las medidas tributarias y económicas, por disposición constitucional. Tatito tiene un fuerte opositor dentro de su partido, que es el alcalde de Dorado, Carlos López. En ese pueblo hay mucha fidelidad al incumbente, transmitiéndose la adversa estima contra el representante. Le suma las desafortunadas expresiones sobre la educación de los niños y verá que tampoco se aspecta bien su futuro político. Si para el Distrito 11 tendría problemas, imagínese para otra posición más incluyente.

Se rumora que en la próxima semana el expresidente de Senado, Thomas Rivera Shatz, lanzará su precandidatura a la gobernación de Puerto Rico. Al vuelo, no le veo posibilidad, pero todo el que se postula, guarda una carta para el futuro. El se ha paseado por posiciones de fidelidad cambiantes y de asociaciones controvertibles como la que tuvo con el exalcalde de Vega Baja Edgar Santana tratando de descarrilar su evento judicial. Utilizó su posición política como Presidente y cuestionó al Gobernador Fortuño por haber referido un caso «sin méritos» que terminó con un fallo de un jurado condenatorio en todos los casos radicados. El interés de Thomas Rivera Shatz era capturar el favor de los novoprogresistas del corazón del rollo, apareciendo como lo hizo como candidato en nuestra papeleta local al cargo de Senador por Acumulación. Hay quien ha dicho que también había un interés económico en el multimillonario proyecto de Playa Hermosa.
En un retrato, la sobre exposición daña la imagen. Dentro de la estructura política de sus respectivos partidos, siempre tendrán oportunidades, pero el calor de la política intensa por posturas y fidelidades o infidelidades equivocadas, termina incinerando a los que aspiran.
