Por Miguel Ojeda Trinidad, Legislador Municipal y Presidente del PIP
Recientemente la Asociación de Alcaldes de Puerto Rico se expresó a favor del Impuesto de Valor Añadido, excepto varios alcaldes que hicieron excepción, incluyendo a Carmen Yulín Cruz, Alcaldesa de San Juan, cuya Legislatura Municipal la apoyó.
El Alcalde de Vega Baja, Marcos Cruz Molina, aparentemente estuvo en esa reunión de la Asociación y aunque no ha dicho ni una cosa ni otra públicamente, su silencio no puede ser más elocuente. No tomar posición es asentir a la posición mayoritaria, por lo que debo concluir, a menos que él lo aclare, que está a favor del IVA.
Yo puedo entender las lealtades a los partidos, porque yo soy fiel al Partido Independentista Puertorriqueño. Pero nunca habré de hacer algo porque mi partido lo pida. Tengo que ser convencido para poder tomar una posición. Marcos Cruz le debe al Gobernador muchos favores que han hecho a nuestra ciudad recipiente de beneficios especiales sobre otros pueblos y ciudades, pero no creo que debamos tener una lealtad incondicional a los manipuladores políticos de masas. Solo a Dios se debe una lealtad sin fronteras.
El Impuesto de Valor Añadido es un error desde el punto de vista económico. Sería una alternativa si fuéramos libres y soberanos. Pero en una economía atada a la de Estados Unidos no hay manera de que aumentemos los impuestos en una forma desaforada para satisfacer la nada. Y es la nada porque la deuda vieja que hay que pagar no nos va a beneficiar en nada, es dinero tirado al vacío. La nueva deuda, disfrazada con la obra que supuestamente «hay que hacer» , volverá a comprometer el futuro de los vegabajeños y los puertorriqueños. Y será más nada sobre la nada.
El gobernador y las mayorías legislativas, al sentir el efecto razonable de un pueblo indignado, han decidido destapar la olla de presión para que salga el calor de los quemados ante la opinión pública. Eso es doblemente triste porque deja al descubierto que el engaño ha sido desde el principio en que se anunció, con frases elaboradas para suavizar y hasta tergiversar la realidad de lo que se impondría. Una campaña de medios para hacer sentir que te devolverían lo que te quitarían y que ahora es que funcionaría bien el sistema económico de Puerto Rico. Falsa premisa, con fundamentos equivocados y supuestos que no pueden llevar a ninguna sana conclusión.
Yo creo que para nuestro alcalde, que no ha creado ni aumentado impuestos adicionales en el Municipio y que estuvo en contra de la crudita es un contrasentido que haya estado callado, lejos del candelero público, apoyando el impuesto del IVA. Al así hacerlo, ha consentido en silencio desde el principio al IVA inclusivo, el que se le impondría a las instituciones educativas privadas y a todo aquello que ahora temen los populares dejar, porque el cuarto se les está llenando de agua.
La diferencia entre la política y la politiquería se está evidenciando día a día con las salidas y las escondidas de los líderes del Partido Popular Democrático. Lo mejor para todos, incluyendo a nuestro apreciado y querido alcalde Marcos Cruz Molina es que le hable claro a su pueblo sobre el IVA. El alcalde supone ser un orientador y en estos tiempos de tribulación, hace falta voces firmes y seguras en los funcionarios electos de Vega Baja y de Puerto Rico. No hay razón para evadir un tema que nos lleva a una obligación ciudadana y que transformará el futuro individual y el colectivo.
