Por Miguel A. Ojeda Trinidad, Legislador Municipal PIP
Cuando no hay información, hay confusión. Pero no nos pueden acusar de que la confusión es nuestra, si otros la causan.
En este caso, el gobierno estatal y una compañía privada no quieren decir dónde se depositarán las cenizas que produciría la operación de la quemadora de desperdicios de Arecibo. El periodista Luis Francisco Ojeda abrió la posibilidad de que fuera en Vega Baja al inquirir si no es acaso el lugar mas cercano y conveniente para mitigar gastos. El Director de Calidad Ambiental Municipal, Francisco Fernández Caballero, negó que el vertedero pueda albergar depósitos industriales, porque este sólo tiene autorización para desperdicios domésticos.
El producto que genera este medio para convertir la materia es contaminante, de eso no hay controversia. Pero yo no quiero que eso se deposite en Vega Baja ni en ninguna otra parte de mi patria. Donde quiera afectará a algún puertorriqueño y lo que no quiero para los más cercanos, no es cristiano desearlo para los más lejanos. Puerto Rico es una unidad nacional que agrupa la diversidad y no estamos rechazando el problema porque nos afecta a unos sino porque afecta a todos.
Aunque de mi iniciativa el Gobierno Municipal mediante la Legislatura Municipal y el Alcalde Marcos Cruz han suscrito la política pública municipal de no aceptar esa materia contaminante, lo cierto es que tenemos que estar ojos avizores. No se puede confiar en los inversionistas de la planta de Arecibo y menos cuando no quieren revelar el secreto del depósito final. Eso es una expresión oportunista, insensata y hasta increíble el que quieran reservarse lo que a todas luces es tóxico.
El foco de atención, por creencia sustentada, es que esa materia pudiera ser enterrada en nuestro vertedero. Eso podría ser posible en cualquier momento de descuido de las agencias en su labor de fiscalización, con la anuencia o aun sin ella, de parte de los actuales operadores del vertedero de Vega Baja. Las cosas a veces pasan desapercibidamente. Y sabemos que el dinero pesa mucho sobre las decisiones que en otras circunstancias debían ser sabias y honestas, se compran y se venden conciencias y se hace mucho mal de rebote, para luego pedir perdón.
El Gobierno Federal, que en estos aspectos tiene jurisdicción, podría también ser un factor legal decisivo a la hora de la verdad y a la vez un ente desconfiable, como son todos los gobiernos. Nada impide que pueda llegar a autorizar el depósito. Pero también hay la posibilidad de que se autorice otro lugar en nuestro territorio o que de una manera subrepticia, con el manto de la noche y la oscuridad, pueda ser lanzado por algún sumidero de los muchos que existen y donde se lanzan muchas cosas, contaminando las cuevas y los ríos subterráneos.
No es mi imaginación lo que está corriendo. En Rio Abajo tenemos el ejemplo de la falta de información adecuada de parte del estado, en este caso de la agencia federal EPA sobre lo que están haciendo allí. Que estén limpiando, es loable, pero nos importa lo que están haciendo y cómo lo están haciendo. No puede haber algo inofensivo cuando dicen que notificaron a la Policía Municipal y a Manejo de Emergencias por si algo ocurre.
Me pregunto si en Río Abajo se preparó la comunidad para una situación de emergencia causado por lo que allí están haciendo. Me pregunto cuanto más habría que hacer si en vez de mitigar la contaminación del antiguo vertedero, cometen errores voluntaria o involuntariamente y como consecuencia, se crea otra situación igual o peor que la de infectar el espacio que están «salvando».
¿Cómo un evento de lluvias, un terremoto o un hundimiento por estar en zona cársica, puede afectar la operación y causar daño? ¿Qué haremos con las comunidades si hay que cerrar los accesos y hacia qué hospital especializado se llevarían las víctimas o personas en riesgo?
¿Estoy exagerando? Ni yo lo sé, pero si sé que gente que sabe más que yo y que se dedican al análisis de sustancias contaminantes tienen la misma preocupación que tengo. Ni siquiera hay desinformación, sencillamente, no hay información. Se supone que hubiera una orientación, pero los vecinos me dicen que no la ha habido y la hoja suelta es insuficiente. Aquí hay una brecha en el protocolo y una aparente intención de hacer las cosas bajo toldo, para no alertar anticipadamente a la comunidad por si algo sale mal y luego tener que aguantar demandas, querellas y otros procedimientos adicionales.
Lo menos que espero es que el Gobierno Municipal haga su investigación e informe con detalles de los dos asuntos. Como les dije, tenemos que estar ojos avizores pero en especial con ciertas aves de rapiña que nos comen las entrañas cada vez que pueden.