Por Thomas Jimmy Rosario Martínez, DVPR
Es importante vivir. Por eso se felicita al llegar las doce de la noche.
El tiempo, sin embargo, no trae emociones. Las emociones son de nosotros, los seres humanos. Prestamos atención a esta fecha que científicamente pudiera ser cualquiera, pues la fecha de comenzar y termina un año es arbitraria y no es la misma para todas las creencias.
Aprovechemos la oportunidad para reflexionar. Al dar las doce, propongamos una meta que abarque todo lo más que se pueda para tener la felicidad con nosotros.
Yo he decidido adoptar el siguiente lema: «Vivir con lo mejor de mi» . Si pasamos la vida aprendiendo y aun teniendo la oportunidad de seguir conociendo los aspectos de nuestro interior, ¿porqué no activar a nuestro ser?
Ahí debe estar guardado el mal y el bien, la excelencia y la mediocridad, la diligencia y la negligencia. Deben haber experiencias exitosas que podemos reproducir con nuevas situaciones y nuevas metas.
Si uno mejora, la gente alrededor tambien lo hace. Es la parte del libre albedrío que nos ha dado la naturaleza para nosotros y para los demás.
!Hasta el año que viene!