Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
El pasado lunes una activista independentista y cultural llegó a la actividad del Día de la Bandera con una figura en cartón, de Oscar López Rivera, el puertorriqueño encarcelado en Estados Unidos por varias décadas por alegados actos terroristas.
Personalmente estoy de acuerdo en que el Presidente Barack Obama tome la decisión de liberarlo, como hizo el Presidente Clinton. Las razones de entonces y las de ahora son las mismas, sólo que ya Oscar Rivera le queda menos tiempo de vida para vivir en libre comunidad y creo que hay de darle la oportunidad de que se reintegre, ya en su vejez, a una relación de familia y de sociedad.
Fue su decisión entonces no aceptar el indulto, pero fue la suya. Ahora le corresponde al actual Presidente tomar la de él, ya que todos, hasta Oscar, están de acuerdo en eso. Yo he firmado la petición de libertad y lo he reafirmado por todo el tiempo. Y creo que es cuestión de horas o días en que eso ocurra, lo que traerá un espacio de paz por la ansiedad que a todos nos causa buscar soluciones a la olla de presión social que causan situaciones como esta.
A algunas personas le cayó mal la presencia de una facción idependentista, pero el alcalde les dio la bienvenida y le permitió cantar la borinqueña revolucionaria. Al final se escuchó una voz que dijo «Viva Puerto Rico libre» y otra voz dijo «y socialista». Para mi son excesos para una actividad de ese tipo, pero para ellos es parte de su misión política para sostener su ideal. Ellos creen tener la razón y a lo mejor la tienen. Nuestro deber es dejarlos expresarles y escucharlos, aunque lo hagan a destiempo, porque la vida y la evolución son dinámicos.
Igual situación vivimos hace unos años atrás cuando algunos independentistas no querían dejar hablar al ex-alcalde Luis Meléndez Cano en la actividad para rescatar la Playa Puerto Nuevo de los malandrines políticos que querían privatizarla. Su razón era que Melendez Cano era político, pero con frases subliminales y a veces expresas, ellos también estaban haciendo política. La intolerancia es el instrumento del estatismo. Recordemos a los exiliados de Cuba y a los cubanos comunistas del Gobierno de Fidel Castro. Se pusieron tan tercos en no dar un paso adelante que no hubo progreso para ninguno. Como la imagen de los dos burros amarrados por la cola y con la comida en los extremos. Sólo cuando los burros se pusieron de acuerdo y no halaron más por su lado, los dos burros comieron, de los dos lados.
El alcalde, malhumorado, al final tuvo una discusión aparte con el legislador Miguel Ojeda Trinidad, quien ha sostenido que la actividad no debió ser un espectáculo para llamar la atención de sus gestiones para rehabilitar el edificio de la Biblioteca Electrónica como un acto politiquero, utilizando la coyuntura de una celebración como es el Día de la Bandera. El alcalde quiso mantener distante el sentido político partidista y en un obvio gesto de control de daños, asumió directamente la parte protocolar del acto.
Creo que aunque el alcalde tenía su programa, debió contar con el elemento de la historia local y atender la previa propuesta legislativa del legislador municipal. Obviarla no fue sabio y aunque fue generoso al conceder oportunidad a los presentes, esto pudo haberse evitado si en realidad hubiera convocado a otros sectores de la comunidad que tienen también interés en celebrarla.
La experiencia, empero, nos debe servir a todos para pensar siempre en nunca descartar sino mejorar la iniciativa del alcalde de celebrar esta fecha, o mejor aún, crear nuestra propia celebración con el fundamento de que la bandera se trajo en mayo de 1896 a nuestra ciudad por vez primera y que aparece retratada, como evidencia de ello. Yo creo en vegabajeñizar esta celebración. Tenemos recursos de hechos históricos para hacerlo.
Todos estamos contestes que hay que honrar la bandera puertorriqueña por nuestro sentido de pertenencia nacional. Yo invito al Señor Alcalde, que siempre ha estado perceptivo a innovaciones, que tengamos esa oportunidad en una actividad de pueblo en la Calle Acosta, como lo sugirió mi padre y el legislador Miguel Ojeda y que eso se realice en mayo próximo. De esa manera podemos darle una nueva dimensión a su iniciativa de este año de celebrar nuestra bandera e incluso lo podemos hacer también en junio con la bandera vegabajeña y de alguna manera el 4 de julio con la bandera americana, si a alguien le interesa, la cual se izó por primera vez en el lugar donde está ubicado el Teatro América.
Eso sería inclusividad de todo un pueblo. Estoy seguro de que el respeto a la diversidad y la participación de todos es los que queremos en Vega Baja.
