
Hace par de años atrás, un día como hoy mis padres pasaban por uno de los peores momentos económicos de su vida. Víspera de Navidad y sin dinero! Que darle a Santa para que nos trajera esa noche a mi hermana y a mi, era una angustia que se les veía en sus miradas. Recuerdo esa noche, mi padre logró cobrar algo por unas chiripas que hizo y nos dirijimos a Pitusa frente a la Plaza. Ellos miraban y miraban, nos preguntaban que nos gustaba y se miraban como diciendo yo no puedo darle ese dinero a Santa. Recuerdo, eran los tiempos de los Atari, que niño no quería eso. La angustia en sus caras, el dolor, era algo que a pesar de mi corta edad pude entender muy bien. Esa noche nos fuimos, le habían dado dinero a Santa para un regalo.
LLegó Navidad, como todo niño, con ansias fui debajo del árbol, dos regalos, uno para mi hermana y uno para mi. Para ella un chu-chu de bebe para sentarla y correrla, algo que a lo sumo costó 10 dólares. Para mi algo mas pequeño, una cajita rectangular. La tomo, la abro y dentro había un Soldadito de Plomo, de mas o menos 5 a 7 dólares. Fue un juguete, que a la vista de mis padres no era digno para mi, pues siempre me portaba bien.
Sin embargo, nadie nunca supo, que ese Soldadito se convirtio en un símbolo para mí. Casi no tenía tareas para jugar con él, casi imperceptible. Otros niños en el caserío, con juguetes más caros, pero yo con mi pequeño soldadito de Plomo era feliz. Ese Soldadito tenía una magia que ningún otro regalo podía tener. Era la magia del sacrificio, del amor incalculable y de la lucha de unos padres que lucharon porque tuvieramos lo mejor que se podía. Ese soldadito de Plomo, lo recuerdo con lágrimas en mis ojos, porque en mi adultez, mami me confesó su frustración por ese regalo. Sin embargo, ella no sabía lo grande del mismo. De tantos que luego tuve, mucho más caro, mucho más grande, todavía recuerdo ese Soldadito de Plomo con emoción, alegría y nostalgia. Desde ese momento aprendí que no importa el valor del regalo si no la magia que lleve con el; el amor que brote del mismo.
Quise compartir esto con ustedes, para aquellos que son padres y esten pasando por situaciones económicas, entiendan la importancia es el amor con el que se da. Hoy día doy gracias a Dios por el Soldadito de Plomo, y en algun momento comenzaré el proyecto Soldadito de Plomo para que ningún niño se quede sin su regalo de navidad.
Feliz Navidad y Bendiciones.
Miguelangel