Miguel A. Ojeda| Hay que hablar claro

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Hemos visto la instalación de un sistema dual de pantallas modernas en la salida del pueblo. No hay muchos anuncios aún, solo unas imágenes fijas de nuestra ciudad  en la parte inferior con una franja dinámica en la superior que ofrece la hora,  la temperatura y en un obvio rojo popular, las felicitaciones.

Está bonito, pero como legislador municipal hay varios aspectos de esta nueva actividad que me preocupan.

Se ha dicho que es un gasto que pudiera haberse invertido en otras cosas más importantes. Esa es una apreciación razonable, pero no se dice en qué se pudiera haber empleado el dinero. Personalmente conozco muchas otras necesidades de los vegabajeños desde las personales de los ciudadanos, de los empleados municipales, de la cultura, de la educación, de los servicios a indigentes y personas con dificultades donde pueden haber opciones antes de hacer obras faraónicas de mucho costo.

No es que cada vez que se haga algo para mejorar a nuestra ciudad en el aspecto visual o informativo, tengamos que condenarlo y criticarlo negativamente. El Gobierno Municipal atiende muchas necesidades y tiene partidas para todas ellas, desde las que nos parecen imperiosas, las obligatorias hasta las que consideramos innecesarias.

La primer reacción debe ser el análisis. Hay que ver si el costo es proporcional al servicio que va a brindar, si las pantallas están debidamente garantizadas y aseguradas para sobrevivir un tiempo razonable y si como alega el alcalde, se va a recobrar el gasto que el llama «sustentable».

Como no somos inocentes, tenemos que contar con el análisis de otro aspecto y es si estas pantallas serán un complemento político-partidista al Comité del Partido Popular, ubicado a pocos pasos de donde están ubicadas.

Originalmente, la «pizarra electrónica» estaba lejos, ya que el Comité Popular cuando Luisito Meléndez era alcalde, estaba en donde hoy día es el edificio de la llamada «Biblioteca Electrónica». Siempre hay peligro de que se cometan excesos en la propaganda expresa y subliminal para elevar la imagen y el nombre del alcalde de una manera oportunista, lo que puede evitarse si se reglamenta apropiadamente el uso de estas pantallas y de las demás que se creen.

Le recuerdo al Honorable Marcos Cruz Molina, Alcalde de Vega Baja, que para que un reglamento municipal tenga vigencia, tiene que aprobarlo la Legislatura Municipal.

Sustituír el espacio inútil y antiestético había sido una petición de los vegabajeños por muchos años. A falta de información, creo que el alcalde actualmente no está autorizado para emprender la venta de anuncios o activar una empresa que se ocupe de hacer la sustentabilidad que anunció. Eso tiene unas implicaciones legales y contractuales que una empresa municipal  podría hacer, pero aun no existe. Nos gustaría saber, si por el contrario, sería una alianza público-privada la que manejaría este medio. 

Espero que cuente con la Legislatura Municipal en asuntos como éste desde la planificación donde todos podemos serle útiles compartiendo ideas y soluciones y no como un recurso remedial que a toda prisa sea llevado a nuestro recinto  y pretender que sea aprobado por fe.

Hay que hablar claro.

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