Delegación oficial de ese país visita Puerto Rico para agradecer su rol en la guerra contra el norte hace 60 años. Mira el vídeo
Por Aurora Rivera Arguinzoni/ arivera@elnuevodia.com
Algunos de los soldados puertorriqueños que participaron en la Guerra de Corea estrecharon lazos con esa nación más allá de su participación en ese conflicto bélico.
Ese vínculo militar, que fue sumamente sangriento en un principio, también se ha traducido en vida de otras maneras. Testimonio de ello es la familia de Herminio Casanova y Bokson Peak, radicada en Vega Baja. La pareja se conoció cuando Herminio sirvió en el país asiático. De su unión nacieron Herminio (de 44 años), Hernán (37) y Bosony (36).
Madre e hijo participaron en una ceremonia de reconocimiento que se realizó ayer en Puerto Rico y en la que el jefe del Ministerio de Patriotas y Asuntos de Veteranos de Corea del Sur, Sungchoon Park, reconoció a los militares boricuas que lucharon en su país.
“Para mi mamá esto es un honor. Ella se siente sumamente orgullosa de estar en nuestro país. Ya ella es boricua y muy contenta de haberse casado con un puertorriqueño y tener unos hijos mezclados de sangre boricua y de sangre oriental. Cuando escuchó el himno de su país se emocionó mucho”, explicó el mayor.
“¡Me puse a llorar!”, confesó Park vestida en un elegante traje tradicional de su país.
En 1950 comenzaron a llegar a suelo coreano los 61,000 soldados integrados a las fuerzas de guerra de Estados Unidos procedentes de todo Puerto Rico. Desde ese año las relaciones militares entre los países han continuado, pues todavía tropas boricuas de diversos cuerpos castrenses como la Reserva del Ejército de Estados Unidos en Puerto Rico (ARMY Reserve) asisten a entrenamientos a Corea.
Por lo menos 756 soldados puertorriqueños fallecieron y 100 desaparecieron en el conflicto entre Corea del Norte y Corea del Sur, al que se unió Estados Unidos como aliado del último. Uno de los caídos fue el vegabajeño Miguel Ángel Pérez, quien antes de partir engendró a su hija sin imaginar las circunstancias en que nacería.
“El día que lo mataron a él nací yo por la noche, el 29 de octubre de 1952. Haciendo una carta para mi mamá en una de las barracas cayó una granada y un fragmento de granada lo mató”, detalló Leyda Luz Pérez Avilés, quien ayer lo representaba en el primer homenaje del gobierno de la República de Corea del Sur a soldados boricuas en Puerto Rico.
Para detalles sobre la visita y su repercusión busca la edición impresa de El Nuevo Día.

