Por Thomas Jmmy Rosario Martínez DVPR
El Gobernador Alejandro García Padilla, en un acto de perspectiva reducido, anunció al país que se detendrían varias actividades de transportación porque no hay dinero para continuar operándolas. Eso, a pesar de que hace pocos meses atrás había informado que el presupuesto de gobierno estaba cuadrado, o sea, que la perspectiva de ingresos y gastos estaría en órden.
En algún lugar está la mentira. O fue cuando hizo la expresión de triunfo o ahora cuendo dice que se necesita una aportación ciudadana, que en palabras reales, es un tributo, una contribución económica.
Pero como siempre, dentro del espacio del insularismo tradicional y de la idea de que en Puerto Rico decidimos nuestros asuntos porque no hay fronteras de comercio interestatal con ningún estado que nos obliguen, se cae en el error de actuar como un país independiente, cuando en relidad no lo somos.
Los oficiales de la Federal Transit Administration y la Federal Highway Administration han enviado sendas cartas recordándole a Alejandro García Padilla que una situación como la que anuncia puede agravar el problema de Puerto Rico ya que hay fondos federales y préstamos invertidos que presuponen obligaciones del estado. Su incumplimiento tiene tres consecuencias principales, una, que descualifica a Puerto Rico en el futuro; dos, que se pueden declarar vencidos los préstamos y tres que hay que devolver dinero al Gobierno Federal.
La presente administración por sacarse un ojo se ha quedado ciega. Llamaron al lobo y ahora lo ven venir. En términos muy serios, Alejandro García Padilla está en una encrucijada y ha puesto a prueba varios populares que no están de acuerdo con él en que hay que aprobar otro impuesto más.
Lo que afecta la opinión pública es el desvarío constante del Gobernador. No dice la verdad completa y a veces parece que miente. Eso hace que la gente tenga dudas de la honestidad detrás de lo que propone.
En un sistema de fuerza decisional repartido entre distintos poderes, parece estar llevándose a la tumba política a sus compañeros de partido, pues no le da noticias buenas por ninguna parte a los constituyentes.
Este gobierno no hay cómo entenderlo. Lo más probable es que quieran levantar fondos adicionales pero que ninguno de los problemas que quieren «salvar» sean los objetivos reales al realizar la sangría económica a los ciudadanos.
Podemos pensar que es que quieren asegurar su sueldo o reforzar proyectos en municipios populares en vista a la campaña política de 2016 por lo que ya tiene que mostrar obra.
Sí sabemos que no solo está esquilmando a los puertorriqueños de una manera burda y sin compasión, sino que lanza teorías gubernamentales de solución a crisis que ya no las podemos creer y que molesta constantemente al ciudadano, haciéndole pensar que no tienen soluciones para los problemas de nuestro país.