Vegabajeñismo aun después de la vida

Por Thomas Jiimmy Rosario Martínez, DVPR

Thomas Jimmy Rosario Martínez 2013Manolo Meléndez fue despedido ayer por familiares y amigos en una ceremonia en el Cementerio Histórico de Vega Baja. El ex-alcalde Luis Meléndez Cano, su amigo y compañero tuvo unas palabras muy elocuentes sobre Angel Manuel Meléndez Mena.

Su esposa, Sonia Rolón, habló sobre el maravilloso compañero de la vejez que ha tenido por más de una década. Me llamó la atención muy particularmente, lo que su esposo le había encomendado y que ella estaba cumpliendo en caso de que él le precediera a ella al acontecer el destino de todos.

El, como militar que fue de los Estados Unidos de América, tenía derecho a ser sepultado en el Cementerio Nacional de Bayamón. Pero su deseo fue, que como había nacido, criado y desarrollado toda su vida en esta ciudad, que finalmente fueran depositados sus restos en Vega Baja. En el ejercicio y respeto de esa voluntad, así se hizo y prevalece hoy en día en el mausoleo de la Familia Eguía-Dávila, junto a las tumbas de Don Pablo Eguía Marugueri, Inés Dávila y su primera esposa, Begoña Eguía Dávila.

Una decisión como esa nos da un mensaje sobre el vegabajeñismo. La última morada para personas como Manolo no era cualquier morada. Tenía que ser una que le diera continuidad a la vida después de la transición. Debía ser en la tierra que más sostuvo el peso de su existencia y donde cosechó el amor filiar y la amistad.

Allí, pues, está algo más que unos restos humanos. Está un mensaje a sus compueblanos y al mundo de que sigue y seguirá entre nosotros, porque eso le plació en su vida anterior. Para que no extrañemos su presencia. Para que recordemos su acostumbrada sonrisa, su intensidad y para que de vez en cuando lo procuremos en nuestros recuerdos.

sonia y manolo

 

 

 

 

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