El Gobierno Halloween

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Thomas Jimmy Rosario Martínez 2013Usualmente los gobiernos tratan de poner todas las cargas contributivas el primer año para que el impacto del susto y la inconformidad se diluya con el pasar de los restantes años del cuatrienio. En Vega Baja, por ejemplo, Edgar Santana lo hizo en el mes de enero y febrero de sus dos términos. Pero no tiene que ser así. De hecho, creo que el gobierno de Alejandro García Padilla deben llamarlo El Gobierno de Halloween porque no cesa en asustarnos.

En Vega Baja, por el contrario, Marcos Cruz Molina ha estado economizando, cortando gastos superfluos y empleando de una manera inteligente los recursos, sin dejar de prestar servicios esenciales y ayudar donde se necesita.

Lo más triste de espetarnos contribuciones del gobierno central es que nos lo acompañan con una teoría y un lema como para suavizar el efecto, pero el engaño está consumado desde que no han cumplido el patrón de beneficios que anunciaron en su campaña. Hay gente que  piensa que ya García Padilla superó lo malo que creíamos que era el Gobierno de Luis Fortuño.

¿En dónde se extravió la teoría de gobierno responsable y productivo que se enseña en los centros educativos de ciencias políticas, administración público y comercio? ¿Es acaso de que el Gobernador comenzó mal cuando hizo comentarios desafortunados de los bonistas o es que la presión de los populares trabajando en el gobierno y los contratistas están demandándole la subsistencia de esos sectores sobre todo?

Hay cosas que no se dicen, pero las encuestas confirman la percepción general de que Alejandro García Padilla no ha sido responsable ni asertivo. Acháquele todas las causas, displicencia, desconocimiento, inmadurez, mal asesoramiento, intereses ajenos al buen gobierno o la maldita política partidista. Pero ninguna justificación es suficientemente excluyente de lograr hacer lo mejor en todo momento.

Este gobierno central tiene una política de menor resistencia. En vez de cobrar los tributos como se debe, se ponen más contribuciones distintas para alcanzar un poco de cada renglón. Y los que no paguen, pues quedarán con la deuda porque no hay gente para cobrarla. Así es el IVU. Anuncian una reforma contributiva con las mismas promesas de que la gente no tenga que rendir planilla pero con la obligación de pagar más por los productos. Involucraron al ciudadano en forma compulsiva con la «Contribución ciudadana» que mas bien era una «imposición ciudadana» y ahora vienen con un lema de ayudar a salvar las carreteras con el impuesto a la gasolina.

Yo tenía cierta resistencia a escribir de este tema porque todos hablan de los mismo. Algunos lo ven y lo dicen o escriben. Otros no lo ven y no protestan. Pero pena siento por los tontos que viéndolo lo celebran porque alguien a quienes consideran más inteligente que ellos les ha dicho que eso lo manda el Partido Popular, el Gobernador y los Presidentes de Cámara y Senado y que como está cuadrado y viene de esos dioses pequeños de los devotos, hay que apoyarlo.

Lo que están haciendo los incumbentes no está bien. Aun nos duele con la vaselina de medios y expresiones para suavizar el impacto, consistente en una propaganda absurda y hasta cínica. Lo que falta es que nos digan que los efectos positivos de todo esto se verán después de las elecciones, como para hacernos creer que han gobernado bien y necesitan otro cuatrienio para terminar su «obra».

Deja un comentario