Presenciando el milagro

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Thomas Jimmy Rosario Martínez 2013Como ustedes saben, el casco del pueblo es el lugar que me ha atado toda mi vida. Allí nací, con comadrona, en una casa en la Calle Manuel Padilla Dávila. Mis más viejos recuerdos y experiencias de bebé, niño y jóven las desarrollé frente a la Plaza José Francisco Náter, la cual vi cambiar de forma tres veces.

Mi corazón está vinculado a la Calle Acosta y a todos los puntos cardinales desde lo que considero es mi lugar de partida y regreso de siempre. Conociendo la historia que habita en los documentos y por mi propia experiencia, he sufrido mucho al ver languidecer esa área especial para mi desde los tiempos de Rafael Cano y los tres alcaldes que le sucedieron. Para propósito de lo que voy a expresar, no culpo a los primeros ejecutivos, pero muchas buenas intenciones han estado marchitando lo que pudiera haber sido lo mismo para otros de lo bueno y significativo que es para mí.

Me satisface enormemente ver que bajo la presente administración se están cumpliendo las promesas de rehabilitación.

Creo que el propósito de traer gente al pueblo está trabajando. No es fácil lidiar con la oferta de las grandes cadenas en la periferia del pueblo, que incluso tienen estacionamiento y en ocasiones mejores precios que el comercio tradicional, pero ya hay muchas actividades casi diariamente y se están creando nuevos espacios para suplir la demanda de alimentos preparados, lugares de recreación y servicios municipales. Vayan a La Asturiana para que vean lo que es una lista de espera para comer y los planes de la Lcda. Letty Rodríguez para expandir sus negocios. Cuando hay demanda, tiene que mejorar la oferta, según la teoría comercial. Ella es una de las personas que tiene su oído en el suelo y que en tiempos buenos y en tiempos malos, siempre ha dado la cara por el comercio.

Esta semana hemos tenido menos estacionamientos porque unas brigadas están limpiando los frontispicios. Posteriormente habrá pintura pastel en cada frente de negocio y orden estético. A esos planes, hay más planes. Me parece que el desarrollo del centro, desatendido y abusado, puede estar viendo un renacimiento oportuno y convertirse en el principal lugar de visita de nuestra ciudad.

Estoy optimista y contento. También hoy fué el décimo día de bendición en los cuarenta días de ayuno y oración. Como todos los días anteriores, fue exitoso y reconfortante para todos. Da trabajo levantarse en las mañanas y el sonar de las tripas tal vez nos anuncien el desayuno que pospondremos. Nada  nos da más felicidad que alimentar el espíritu con personas distintas cada día, con un propósito común, que es buscar en nuestras mentes y en la de las demás, incluyendo la del Dios de nuestros corazones, una mejor oportunidad de vida para nuestra ciudad y para los vegabajeños.

Participar del progreso espiritual y material de Vega Baja es un privilegio. Estos tiempos son promisorios para nuestra ciudad. Lo siento y lo sé.

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