Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
En Primera Hora hay un escrito de Gerardo Otero que dramatiza la situación del comercio en el casco del pueblo. Me consta que el Gobierno Municipal tiene un plan que ha logrado traer mucha actividad y que no puede implantarse de la noche a la mañana porque uno de los componentes para repoblar el comercio no es sólo la clientela, sino el riesgo y costo que hay de poner negocios en general.
La inversión es un factor que todo comerciante toma en cuenta. El problema de los robos para reciclaje y para adquirir drogas es continuo y amenazador. Comienzan con la mercancía y terminan llevándose literalmente hasta los clavos. Tampoco el volúmen de demanda es atractivo, pensando en los costos de la energía eléctrica y otras utilidades y el salario y beneficios de los empleados.
Ayer estuve por Bayamón y antes estuve por Caguas. Ambos municipios tienen un comercio al detal floreciente y se debe principalmente a las instituciones educativas que se han instalado alrededor de la plaza, públicas y privadas. Esa opción, con Vega Baja, Ciudad Universitaria Bilingue, se la dimos a Marcos Cruz en un proyecto de apoyo que el suscribió y que firmaron el entonces Presidente de la Legislatura Municipal, Iván Hernández y lo autorizó también con su firma Edgar Santana. No es usual que todo el mundo haya estado de acuerdo y que todos los alcaldes, entre 2005 y 2014 pensaran que ese era un camino correcto.
Traer la gente es un paso que está funcionando, incentivar comercios nuevos debe ser algo más que dar exensión o ventajas contributivas. Crear nuevos museos o salas de exhibición y tener unos teatros activos continuamente también contribuye a que la gente visite el centro de nuestra ciudad. Pero seguimos creyendo que la educación es lo que mejor aspecta un desarrollo limpio, sano y provechoso.
Nuestra vida entera nació y transcurre en el comercio vegabajeño. Mi padre debe ser el comerciante activo de mayor tiempo. Hoy día no hay las largas colas que se formaban para retratarse la gente como en otros tiempos, especialmente en graduaciones pero sigue haciéndolo por amor a Vega Baja y los vegabajeños.
El proyecto que originó José Francisco Náter Gautier, casualmente descendiente de uno de los alcaldes más queridos de Vega Baja, José Francisco Náter, debió haber comenzado hace varios años. El estado lo ha visto con buenos ojos. Y lo quiere incorporar a su plan de trabajo para Puerto Rico…
Aun es tiempo de iniciarlo en Vega Baja. A corto plazo significará un taller de trabajo para construirlo y a largo plazo puede ser la solución de muchos de nuestros problemas sociales, elevará la calidad de vida y nos colocará en el mapa de los centros urbanos significativos en Puerto Rico y en el mundo. Se puede pensar en menudo y ser efectivo con lo que se está haciendo por la presente administración. Pero también podemos pensar en grande y acelerar el paso del progreso.
¿Porqué no?