Marcos Cruz no debió suspender el Decreto de Ayuno y Oración

Por Miguel Ojeda Trinidad, Legislador Municipal

Miguel A. Ojeda Trinidad
Miguel A. Ojeda Trinidad

El alcalde Marcos Cruz pospuso el inicio de los cuarenta días de ayuno y oración por razón de la tormenta que no vino. Pero no pospuso su mensaje esta noche. Si no hay lluvia, lo haría en la Plaza Nater y si llueve, en el Teatro América.

El decreto de ayuno y oración no es un show como es el mensaje que va a dar. Es un esfuerzo de personas profundamente espirituales que queremos levantar nuestra fe mediante la oración al Dios de nuestros corazones. Eso incluye al Dios del alcalde y el mío. La diferencia es que en un momento de tribulación como fue la amenaza de un huracán no era para posponer la oración sino para adelantarla. Su espectáculo de luces, altoparlantes y pantalla nueva en el Mensaje de la Situación Municipal podría impresionar a los electores, pero no impresionará a Dios.

El docudecreto 40 dias de ayuno y oracionmento que se firmó se llama decreto y el alcalde es el primero en desacatar su propia voluntad. Eso será conveniente, pero no es justo. Nos sentimos engañados.

Esta mañana debimos comenzarlo todo. Hubiéramos empezado agradeciéndole a Dios por librarnos de Gonzalo y de tener un alcalde ecuánime y respetuoso de las distintas tonalidades de creyentes. 

Cancelarlo fue una decisión unilateral e inoportuna. Pudo haber convocado al comité constituido y no decidir por todos pues el no era el comité. Seguir con su fiesta personal lo explica todo.

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