Diosdado| Reflexiones

Diosdado Cano Rodríguez
Diosdado Cano Rodríguez

Reflexiones sobre el Ser, Dar y el Compartir.

Relacionadas con la entrevista televisiva al psicólogo español, Rafael Santandreu.  http://www.youtube.com/watch?v=hq1lSWrGUD0

 

Saludos vecinos.

Hoy quiero “compartir”, lo que es y su racionalidad, frente a la felicidad.  O sea en términos de la diferencia entre compartir o dar.

 Usaré de referencia la presentación del libro, “Las Ráfagas de la Felicidad” de autor en el epígrafe.

 Aclaro.

No hablaré de la idea de felicidad conceptual de los disolutos (libertinos o viciosos). Tampoco quiero criticarlos, solo que establezco distancia, por ser extremos de la conducta humana, y los dejaré para otro dialogo, si es que llega.

 No hablaré tampoco, de los que en un acto de mala Fe contra sí mismos, deciden cosificarse (verse a sí mismos como cosas fijas de características específicas o de relaciones de dependencia que les auto conceptúa el ser y les da certeza creída). O sea identificarse con roles o en relación con otra persona. Somos propensos a eso, porque se nos hacen más manejables las relaciones interpersonales. Comodidades racionales.

Pedro el barbero, Ana la costurera, Onix el hijo de Diosdado, Marcos el alcalde, Arturo el que era maestro de historia en la Intermedia y así.

Pero ellos y yo, somos más que lo que hacemos o hacíamos para sobrevivir en el mecanismo del sistema social – económico. Es como el juego imposible de Remanye, (Concepto del Lunfardo Argentino, conocimiento completo de una cosa o persona). ¿Cómo podemos definir lo cambiante?

Solo acertamos al nominar algo cuando lo determinamos con característica o conjunto de ellas especificas.

Pero con nosotros los humanos solo nos acercamos a una definición personal, más allá del nombre, con conceptos sumamente generales, lo que de facto, no lo denomina específicamente.

Mire al cielo, ve una nube. Pregúntese: ¿Cómo es? Y a base de eso: ¿Qué tipo de nube es, cúmulos, cirros, estratos, nimbos…? ¿De qué está compuesta, vapor de agua, cenizas, gases densos, etc.? Realmente, antes de terminar de hacerse la primera pregunta ya la nube se transformo o se disipo, no es más.

Y así somos los seres humanos, como las nubes.

Bueno, pero dejado claro lo anterior, pasaré a comentar el video del psicólogo y escritor español moderno, Rafael Santandreu.

Seré breve pues él se explica a sí mismo.

Esa fina línea entre dar y compartir es como la que existe entra la luz y la sombra. Siempre hay un ámbito de umbral y penumbra, estrecho indeterminado específicamente. Y por ahí transitamos, conscientes o inconscientes de las consecuencias para las partes. El escritor vive en España. No en la España pintoresca, del petimetre, sino en la España de hoy y sus crisis a todos los niveles. Yo lo entiendo dentro de su contexto. Tomaré algo de lo dice y pondré a prueba.

Sobre lo que debemos ser  y hacer con nuestra vida es lo que nos place, pues el hombre es su libertad en un rehacernos continuo, de ahí nos definimos, igual de continuo.

Solo se nos puede definir finalmente, el ser, cuando dejamos de ser. Yo, por ejemplo, podré ser definido conceptualmente después que muera. Porque seré un cadáver y el recuerdo transitorio de un nombre.

Seré una cosa. Y se dirán, Diosdado es un muerto. Y será una verdad absoluta. Bueno eso más o menos pues al ser un cadáver ya no seré, pues cuando la estamos vivos o des, somos, la muerte no está y cuando la muerte está ya no somos nosotros. O sea que nunca podre ser definido y así con todos los seres humanos. Moraleja, deje de  definir a los demás y a usted mismo como si fuesen una cosa.

Dar, y compartir hay que tomarlos en relación con lo que creemos es dentro de nuestro proyecto de vida (ver el concepto de proyecto de vida según el filosofo francés, Jean P. Sarte). Lo que aprendí es desde mi punto de vista en que hay que poner límites al dar. Para no ser víctimas de él, sacrificando nuestra libertad y calidad existencial. Yo he sido víctima de eso, más de una vez. Pero como aprender no es conocer, sino cambiar, desde hoy estaré alerta. Mi hijo puertorriqueño Onix, en el más reciente dialogo, me aluzó el camino, en este respecto y haré cambios en mi conducta.

Esto es mi opinión que como siempre digo, la opinión suya es mejor que la mía.

Gracias por su atención.

Diosdado Cano Rodríguez, MAED, MPA, (vegabajeño)

Las gafas de la felicidad

Deja un comentario