Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
La multa de $110,000.00 contra el alcalde Iván Hernández nos parece exagerada porque se la Resolución no surge cómo se llega a esa cantidad. Es posible que hayan calculado los gastos de la investigación y la manera un poco indiferente conque el querellado, a través de sus abogados ha manejado el caso o que hayan puesto un número nominal, esperando la reconsideración o la apelación para ajustar a una cantidad más creíble.
Mientras era incumbente, tampoco contestó los señalamientos que le hizo el Contralor de Puerto Rico sobre otros asuntos cuando era Presidente de la Legislatura Municipal. Cada cual tiene su estrategia y la de él, con unos casos criminales que no han sido resueltos y que le están acechando, es mejor no hablar aunque se quiera. Recuerden que el silencio es un derecho y lo más importante es que él, públicamente, ha admitido los hechos.
Iván no fue justo conmigo. Cuando a su padre y a él les confronté con los desmanes del alcalde Edgar Santana, ellos prefirieron seguir el juego político de ascender en el poder, cooperaron con la salida del Presidente de la Legislatura Municipal, el Dr. Reinaldo del Valle y finalmente coronarse con posiciones en el poder legislativo y el ejecutivo. Primero les hablé personalmente, luego les escribí y finalmente los critiqué en el anterior Diario Vegabajeño porque su estilo de gobernar al pueblo estaba equivocado. El paso del tiempo lo ha corroborado. Queda mucho por decirse, pero no es el momento. Aun en la distancia y el mal sabor que tuve con ellos por algunos años, tengo que ser justo y solidario con Iván porque hay unos factores que inciden en su trágica situación personal que encara con la multa y el proceso criminal pendiente.
Iván aceptó los hechos temprano durante su incumbencia una vez se supo lo que había hecho y hasta donde sé, no volvió a incurrir en la conducta de la pedigueña obligada. Si ciertamente hizo unos movimientos laborales con personas leales al anterior alcalde, algunas de esas personas le acechaban aun antes de juramentarse como alcalde y aunque del mismo partido, cargaron contra él la carga de una venganza de Edgar Santana que duró hasta las elecciones de 2012. Muchos no saben o hasta justifican lo que le está pasando a Iván Hernández pero no conocen hechos esenciales que ocurrieron desde la misma noche de las elecciones de 2004 cuando se proclamó a Edgar Santana alcalde y otros posteriores.
Por otra parte, la fiscalía tiene un caso sólido, una admisión pública de Iván Hernández y no ha querido ceder hasta donde sé en un arreglo por delitos que no impliquen cárcel. Si ciertamente las leyes están para cumplirse y hay una conducta que tiene que ser sancionada, no pienso en Iván Hernández, la persona que conozco, para que sea encarcelado por un sólo día. El que haya una administración popular que interese sepultar al Partido Nuevo Progresista de Vega Baja y de Puerto Rico, es otro factor que pesa. La reputación de los fiscales y la consideración a los testigos pueden ser también elementos en la ecuación, pero nada resuelve la sociedad con encarcelar a Iván. El no ha pertenecido a un patrón o a una mafia, el sencillamente jugó un juego político y se excedió con sus subordinados y quebró el orden institucional, pero aquí no hay delitos de sangre ni hay delitos por los cuales se haya beneficiado directamente en el factor económico.
Pienso que el carácter reservado de Iván no le permitió hacer muchos amigos ni personas leales a su causa política personal y en la situación actual lo han dejado solo. He dicho antes que no tenía la pasión de su padre por la política y como que no daba la milla extra en el espectro de las relaciones humanas. Caminar con esa carga le hizo tropezar. Pero espero que no se haya caído y que pueda seguir el paso por su vida y que de alguna manera pueda resolver sus problemas y reintegrarse a una vida renovada donde pueda descollar con los talentos y la educación que tiene.