Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Por segundo año consecutivo vuelvo a llamar la atención de la indebida entrega del estado municipal por parte del alcalde Marcos Cruz Molina a la Iglesia Católica. En el calendario deportivo ni en el calendario de actividades aparece actividad alguna el 7 de octubre, día tradicional de la fundación de Vega Baja y Día de los Vegabajeños. La razón es una sola y es que el alcalde Marcos Cruz es un devoto católico y debe pensar que es un día que no le pertenece al pueblo celebrarlo sino a la religión a la que él pertenece y en donde se ha distinguido toda su vida en participar.
En Vega Baja hay personas de muchas religiones, pero vegabajeños somos todos, por nacimiento, residencia o sentimiento. Es incluso hasta paradójico, irónico, incomprensible que el autor legislativo de la ordenanza para celebrar el 7 de octubre es del mismo Marcos Cruz Molina cuando era legislador. No le voy a decir de quién fue la idea, no es necesario. Por varios años, en el viejo Diario Vegabajeño celebramos el Día de los Vegabajeños y seleccionamos a diferentes personas de la comunidad como Vegabajeños del Año. Lo dejamos de hacer cuando se presentó por Cruz Molina y se aprobó por unanimidad por la mayoría y minorías y por el alcalde.
Eso es demasiado honor para una persona que sólo tenía su voto cuando era legislador, ya que su compañera popular no respetaba su posición como Portavoz y votaba sin atadura a su partido. Pero lo que era importante para él en el cuatrenio pasado ya no lo es. Desde el principio de su incumbencia señalamos el extraño regreso a la misa de celebración como se hacía antes cuando se comenzaba un término de poder.
No me malinterpreten. No estoy en contra de Marcos Cruz, ustedes lo saben y él lo sabe. Solo señalo una tendencia del gobierno que se nos impone ligado a la Iglesia Católica como una sumisión indebida y hasta peligrosa para la democracia porque en su acción deferente para su propia religión es excluyente de las demás religiones y aun para los que no tengan religiones. Peor aún, excluye a todos los vegabajeños porque no se pensó en ellos al dejar este día inactivo. Tampoco estoy en contra de la Iglesia Católica ni la misión importante y necesaria que tiene y ha tenido en nuestra ciudad. Pero al igual que la organización Nivel Social señaló la utilización de dinero municipal para pintar los colores partidistas del alcalde en los portales, una celebración municipal sin incluir el día de los vegabajeños que él mismo promovió propiamente está despojando las Fiestas de Pueblo de su más importante día.
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