Cierre de escuelas

Escuela Cerrada 2 B

Diosdado Cano Rodríguez
Diosdado Cano Rodríguez

Todos entendemos las quejas de los padres de las comunidades cuando le cierran la escuela cercana. No solo porque representa un reto a su comodidad en el buen sentido de la frase si no porque los medios de comunicación han creado un ambiente de alerta sobre la seguridad de los estudiantes y eso hace que las familias estén más pendientes de ellos.

Pero las restricciones económicas del gobierno y le reducción de la población sobre todo de los que son más jóvenes y tiene niño de edad escolar hace insostenible muchas escuelas. A tales efectos, su cierre es inevitable.

Yo he pensado en que se pudieran hacer escuelas cooperativas de comunidad, como la desaparecida escuela Eugenio M. de Hostos de hato Rey que fue un iniciativa de padres de afiliación política independentista. Dicha escuela, la cerró la pléyade de problemas económicos y los costos, pues no solicitaron al principio ayuda del Departamento de Educación de Puerto Rico, ni de los programas de subsidio federal como, Comedor Escolar, o bajo los Títulos 1, 3, 10, etc., por sus creencias políticas y eso los llevó a la inviabilidad financiera y eventualmente al cierre.

También pensé que las iglesias podrían hacer un proyecto con el Departamento de Educación de Puerto Rico y aunque hay separación de Iglesia y estado, como corporaciones podrían alquilar ciertas facilidades y emprender una escuela dentro de sus creencias.

Pero ni para eso hay ambiente.

Ahora con los cierres de fábricas, los problemas de desempleo y la escasez de empleos bien pagados aún los colegios privados y religiosos ha visto sus matrículas reducirse haciendo que muchos cierren. Aún los de la Iglesia católica.

No importa quién sea el gobernador ni el Secretario de Educación, las realidades presupuestarias y de recaudos, más la reducción y desplazamiento poblacional, harán que sigan cerrando escuelas, regionalizando y reduciendo y hasta cobrando por los servicios públicos. Tenemos que pasar del juego inconcluso de quejarnos por todo, sin da soluciones y cooperar con las autoridades en los ajustes que las realidades imponen. “No hay de otra”, como dicen los mexicanos.

Gracias.

 Diosdado Cano, MAED, MPA, (vegabajeño)

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