
Zapataso a Doris

Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
De primer grado a cuarto año estudié bajo la enseñanza impartida por el Departamento de Instrucción Pública. Obviamente, ese no esa no es la oficina de educación de ahora ni los que la dirigen tienen el compromiso que aquellos tuvieron.
Antes hubo politiqueros como ahora, pero había una dedicación. Al maestro se veía como un empleado gubernamental comprometido, lo que conocemos como servidor público. Los Directores -que entonces llamábamos «principal», el Director Escolar, que era un funcionario municipal, el Superintendente de Escuelas y los Supervisores eran otra cosa.
Mis hijos también se graduaron en la escuela pública, ya con el nombre de Departamento de Educación. El nombre nunca hizo la cosa. Sonaba algo grande como el federal, que tenía el mismo nombre pero jamás podría imitarlo.
Hoy cambian a la Subsecretaria de Educación Especial porque hizo quedar malo al Secretario y por ede, al gobernador. Lo que dijo su esposo, un alcalde popular, posiblemente la hundió, pues el dijo que ella no podía hablar públicamente porque no tiene permiso.
Casi todos los secretarios del presente gobierno no parece que tengan dirección Los directores de corporaciones públicas parece que trabajan para todo el mundo menos para el pueblo y está ausente la eficiencia, la asertividad y la producción positiva de gestiones. Ya no es que algo anda mal en Puerto Rico, sino todo anda mal en Puerto Rico.
En Vega Baja, excepto la Policía Municipal y no por el Comisionado, todo parece estar mejorando a lo que nos dejaron en 2012. Nos llegan quejas pero cuando las examinamos, no vemos sustancia. Estas quejas no nos llegan de los partidos políticos sino de ciudadanos.
Hay asuntos que no estamos de acuerdo como se manejan por el alcalde o por la Legislatura Municipal. Pero ellos son los elegidos, los que el pueblo eligió. Si hubiera algo turbio lo hubiéramos expuesto públicamente, pero nos parece que los controles que se establecieron desde el principio están funcionando adecuadamente. En el Gobierno estatal es a la inversa. No tienen credibilidad ni están haciendo las cosas bien.
Darle un zapatazo a Doris no resolverá la crisis, aunque le dará oxígeno al Gobernador en esta crisis educativa existente. Ahora tiene que nombrar a la Mujer Maravilla o a Batman en ese puesto, pues ya los seres de carne y hueso fracasaron.