
Yo buscando soluciones para ver que podía hacer para salvar a ese gato loco que iba a tirarse desde tantas alturas, mi plan A fué el más loco, escalar trepando a las orillas de los ladrillos, este plan no resulto como yo esperaba, ya que es espacio era demasiado estrecho y las piedras estaban débiles. Mi plan B, bueno estuvo bien torpe de mi parte, pero que mas remedio tenía yo, este plan consistió en tirarle una roca cercana por el otro lado, para que regresara hacia la casa y el no piense dos veces en los hechos que estaba cometiendo, y por suerte el gato regresó a su hogar y me puso la misma mirada de depresión que tenía al principio, y yo me preguntaba, acaso el gato estará pensando que yo me salí con la mía y esto no se quedará así, pensaba yo por acá.
Luego de pasar todo esto, yo estaba con mi amigo fotógrafo Ricardo, contándole sobre la situación que me pasó hace varios minutos. El me habló algo similar, otra historia de otro gato cerca de ese mismo lugar, el estaba de camino a su trabajo, siguiendo esa ruta, de pronto el vé unos vehículos de manejo de emergencias y el se preguntaba, que raro, tanto vehículo y yo no veo nada, pero cuando el se aproxima lo que ve es que están salvando a un gato que estaba atascado en uno de los muros. Esto nos deja saber que todavía quedan esperanzas en esta humanidad, quedan personas dispuestas a hacer aunque sea el mas mínimo detalle y convertirle en algo mas allá…