Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR

Mientras los populares pelean por sus visiones particulares de estatus, los penepés también tienen luchas internas por el proceso para obtener la estadidad. Todos quieren ser protagonistas. Pero a veces se convierten en la pieza de tropiezo.
Lo mismo pasa con el PIP. Mientras estuvo Rubén Berríos en la presidencia como si fuera un Fidel Castro en el Partido Comunista, todos los candidatos a gobernador que llegaban a general de cuatro estrellas, los alejaba del partido hasta que se dió cuenta que apestaba. Así perdieron a Antonio J. González que se fue al Partido Auténtico Soberanista, a Noel Colón Martínez a hablar de independencia y a compartir con los populares y a David Noeriga para el Movimiento Union Soberanista.
Miren, a todos nosotros los políticos nos han tomado el pelo. Nosotros los seguimos porque creemos que son firmes e incambiables, pero ellos una vez llegan a un nivel, tratan de dirigirse por la opinión pública y a veces equivocan la opinión pública o la confunden o en ocasiones la retan, para parecer innovadores.
Vayamos al altar de Luis Muñoz Marín. En Puerto Rico creen que era un santo porque saben poco de él. Lo mismo con los demás gobernadores hasta el presente. Y no hablemos que los presidentes y vicepresidentes de las cámaras legislativas y muchos de sus miembros que acabaron en la cárcel o en el descrédito público.
Todos cambiaron su mensaje en su vida. Más flexible o más radical, pero todos necesitaron sobrevivir en el mundo político y tuvieron que hablar de otra manera y en ocasiones hasta callar por conveniencia lo que creían.
He tenido el privilegio de ver personalmente y en ocasiones de estrechar la mano a todos los gobernadores de Puerto Rico. A Muñoz Marín lo vi una vez en la Plaza Pública de Vega Baja limpiándose los zapatos temprano en la mañana y hablando con todo el que le acercaba. Un regimiento de policías le acompañaba pero él estaba tranquilo, hablando pausada y calmadamente con el limpiabotas. En otra ocasión le ví hablar desde la «guagua de la Pava» en la esquina de la Calle Betances y Jose Francisco Nater en una esquina de la Plaza.
Trabajé como asesor legislativo con Don Luis A Ferré en 2003 y 2004. Fue su ultima vida política y no venía a su oficina ni a sesión todos los días, pero las veces que estuvo y hablamos era unviejito buena gente y en ocasiones jocoso. ConDiosdado, una vez visité su casa en La

Rambla. A Hernández Colón lo conocí personalmente en la Facultad de Derecho de la Universidad Interamerica en ocasión de un homenaje que se le hizo al autor del Código Penal de 1974, el Dr. Francisco Pagán. A Romero Barceló, en Puerto Nuevo cuando hubo inundaciones en San Juan y luego cuando fue gobernador en varias ocasiones. A Rosselló le estreché la mano y me retrataron con él en 2005 cuando visitó la Legislatura Municipal de Vega Baja. A Sila Calderón, cuando era Secretaria de Estado y en Vega Baja en una visita en el Teatro América, donde esperaba que viniera ayuda a una persona que tenía una condición de salud. A Aníbal Acevedo Vilá lo saludé por vez primera en La Patisserrie en Plaza Las Américas, cuando me dijo que me parecía a Carlos Pesquera y luego cuando ambos coincidimos en una votación en el Colegio de Abogados. A Luis Fortuño me lo presentó Edgar Santana cuando era Comisionado Residente en Washington y al actual gobernador cuando era Secretario de DACO.
Algunos de ellos eran altos, como Muñoz Marín. Otros bajitos como Rosselló. Algunos medio feos como Romero Barceló y bonitos como Doña Sila. Unos hablan mucho como Acevedo Vilá y otros poquito como Fortuño.
Pero todos eran seres humanos. Como todos nosotros, los que quedan vivos van al baño . Don Luis Muñoz Marín le dió un derrame cerebral y Don Luis Ferré fue más longevo, pero allí está enterrado en Ponce, como todos los seres humanos. Hernández Colón se daba una cervecita en las tardes y Romero Barceló se tomaba hasta el Orinoco, apareciéndose la diabetes mas tarde. Rosselló padecía de los riñones. Sila ha sido la que más matrimonios legales ha tenido, Acevedo Vilá fue el único acusado siendo gobernador a pesar de que dicen que todos han sido pillos y Fortuño el tipo más flemático que ha sido habitante de la Fortaleza en toda su historia.
El actual gobernador es el que parece más humano de todos. Es un jóven que en los viajes le compra ropa u objetos kinkis a su mujer, es abogado pero no sabe mucho de derecho, a veces no se entiende lo que dice pero la mayor parte de las veces aunque se entiendan las palabras no son interpretables. Dice cualquier cosa para salir del paso y contrario a los anteriores gobernadores, puede correr caballos en Cayey pero no domina el inglés.
Dicen que una vez un famoso chef que fue invitado a Fortaleza se ofendió porque Pedro Rosselló pidió ketchup para comerse los steaks que el buen hombre le preparó. A Muñoz Marín le fueron con la queja de que el compositor Rafael Hernández se pasaba componiendo mientras era Director Musical de WIPR y el dijo que para eso era que el lo había contratado, que lo dejaran quieto. Todos los gobernadores tenían técnicas para sacarse los gérmenes de encima. Muñoz en un momento padecía de muchas alergias y catarross y usaba alcoholado por recomendación médica y siempre tenía su botellita escondida, para no ofender, en su escritorio. Se lavaba las manos antes y después de que cada persona le visitaba y le daba un apretón de manos. Hernández Colón se duchaba en un cuarto fuera de la casa al llegar a su casa en Ponce para no transmitir microbios ni enfermedades. Sila nunca se vió ni se ve aún si no está bella y fabulosa. Cuando Romero Barceló entraba a a los baños un guardia de su escolta no dejaba pasar a nadie.
Una vez, en la casa de Piti Ciordia, Romero se sentó a hacernos chistes de Hernandez Colón. El se burlaba de él antes de que el le ganara al PNP en dos ocasiones más y que se hiciera su amigo. Así es la historia. Así son las cosas. No como la gente se las imagina.