Desde la Calle Hostos defendiendo la moral social

Diosdado Cano Rodríguez
Diosdado Cano Rodríguez

Saludos vecinos,

 Hoy les escribo de un asunto social que es público, pero que tal vez usted no conoce.

Es público, porque ocurre en plena calle, todos los días de lunes a viernes, excepto días feriados y solo en días de clase de las escuelas.

Eugenio M. De Hostos y Bonilla es una calle del centro urbano que comienza en la calle Julián Blanco Sosa, frente a la Escuela Superior, Lino Padrón Rivera, cuyo tránsito discurre en un solo sentido, de norte a sur, hasta la calle Baldorioty. Allí sigue en forma de cuesta hasta el sector “Alto de Cuba” con tránsito en ambos sentidos.

El asunto.

Sume y concluya usted. Estudiantes de Escuela Superior e Intermedia subiendo y bajando al “Alto de Cuba” a toda hora. Piense, el porqué y para qué suben.

Cuando Luís E. Meléndez Cano era alcalde, estratégicamente mandaban unos policías municipales o en conjunto con estatales y sorprendía a pequeños grupo fumando. Bueno, si usted vive en Puerto Rico se imaginará que y porque allí, en frente de las casas abandonadas que cada vez son más.

Los detenían y llamaban a sus padres, y allí, en público, los amonestaban, que es lo mejor que se puede hacer, pues lo otro es complicar las cosas y sin resolver nada a nivel personal y familiar. A ese momento de sus vidas, para los estudiantes y su familia, la vergüenza de ser desenmascarado, aún es funcional.

 Y para que siga sumando, en la misma calle, piense, adolescentes en plena pubertad, con la sangre “Jerbía” como decía un personaje cómico de televisión, de la década del 60, desencadenan los desenfrenos de las ansiedades reproductivas.  “No hay vergüenza, ni quien la ponga”, diría el amigo Julio Reyes, (el filósofo) QEPD. Se ve de todo, me dijo un vecino. Adultos y menores.

 Luego que se fue de la alcaldía Luís E. Meléndez Cano, vino Edgar Santana (hoy en la cárcel), y con él, el desorden por abandono creció como el pasto. ¿El pasto dije? Y luego con su sucesor, Iván (el breve) la situación siguió igual o peor.

Ese asunto de esa calle, hoy peor que nunca, es uno de los muchos que heredó esta administración municipal. Como parte de rescatar, el control social y la defensa de la salud física y emocional de nuestros estudiantes, me parece que hay priorizar esta situación problemática, volver a la estrategia de  Luís E. Meléndez Cano y concienciar los padres para que ellos orienten a sus hijos. No habrá padre consciente que no se lo agradezca. Solo con decirle al padre que en horas de clase su hijo andaba o venia en el “Alto de Cuba” es suficiente o sea, fuera de la escuela. Y que el padre le huela la boca. No hay que acusar a nadie.

Nota: El sector “Alto de Cuba” es un lugar, como todos, donde vive gente trabajadora y buena. Allí pasa lo mismo que en cualquier otro lugar. Pero ningún estudiante debe estar fuera de la escuela en horas de clase. Ese es asunto.

Sometido a quien pueda interesar.

Gracias

Diosdado Cano Rodríguez, MAED. MPA. (6 de julio 2014.)

Honremos la “Moral Social”, libro de Eugenio María de Hostos y Bonilla.

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