
Por Thomas Jimmy Rosario Martínez DVPR
Tengo la percepción de que Alejandro García Padilla, con sus torpezas públicas está incapacitado para gobernar. No es asertivo, lanza muchos mensajes erróneos ó falsos y no demuestra dominio de los temas públicos.
Pero ayer se tiró con todo y tenis. Fue un golpe publicitario extraordinario el retar a Moody’s y amenazar con demandar a la casa evaluadora.
Si hablamos de gestiones para defender a los puertorriqueños, su mensaje no se acerca al «don’t push» que le dijo Rosselló a los congresistas, porque aquel lo hizo en la casa del trompo y García Padilla tiró la pajita desde lejos.
Eso que hizo Alejandro García Padilla tiene dos consecuencias. Tiene que radicar la demanda y ganarla. Va a gastar millones en representación legal porque eso no le será fácil. Hubiera sido mejor irse por los canales de la diplomacia, el cumplimiento y acudir a los foros de la fiscalización federal si en realidad hubo abuso. Pero Alejandro necesitaba los quince minutos de fama para justificar el desastre económico y sus palabras previas de «me vale». A él le vale pero a nosotros los puertorriqueños nos cuesta su actitud prepotente y su manera de reparar los daños que el mismo causó o al menos empeoró.
Estoy seguro de que él apuesta a que la lentitud de los procesos judiciales mantendrá vivo el issue hasta o después de las elecciones porque debe anticipar que los procesos serán de mucha litigación y hasta producirá apelaciones y que eso le dará alguna proyección de un gobernador ocupado con los problemas de Puerto Rico.
No seamos tontos, esto es un issue de publicidad de parte del Gobernador García Padilla y no una preocupación genuina a la que se le busca una solución genuina. Todo ya se ha ido al nivel de aceptación de quiebra total, económica y moral por esta administración y no pierde más el que lo ha perdido todo.
No es que los otros eran iguales de malos o peores, eso es pasado. El presente, que es el que nos importa, no está siendo una base para un buen futuro. Nos lo está arruinando.